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Mónica González - Crédito: El País
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Fátima, así se llamaba la niña de siete años que apareció muerta en un basurero cerca de su casa en uno de los barrios del sur de México. Sin todavía conocerse ni a sus asesinos ni la razón de su muerte, este país llora una indignante e inexplicable muerte.

“Esta vez fue mi hija, pero podría haber sido la de cualquiera de ustedes”, con estas duras declaraciones se refirió la madre de la niña, Malena Antón, a lo sucedido. Y tiene bastante razón. En este país, mueren asesinadas 10 mujeres por día. Parecería ser que sólo el crecimiento de un movimiento feminista estaría siendo capaz de enfrentar la situación.

Lo de Fátima podría para algunos pasar como una aberración aislada, algo que no esté conectado con la realidad del país. La joven fue encontrada con signos de tortura. Lo único que se sabe es que el 11 de febrero, salió del colegio a las 18.30 de la mano de una señora desconocida, a la que hoy la policía intenta identificar y nunca más se la volvió a ver. El triste final fue encontrarla en un basurero, desnuda, golpeada y enrollada en plástico. Muerta.

Ahora, ¿puede considerárselo algo ajeno a una realidad que vive el país donde se suceden 90 homicidios cada 24 horas? ¿O donde se han multiplicado los feminicidios en los últimos años? Es importante entender que en 2018 fueron asesinadas 3.752 mujeres, según los últimos datos oficiales, y 1.463 menores de edad, según las cifras de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM).

Hoy, es el crecimiento del movimiento feminista el que está poniendo el problema de la violencia en este país sobre la mesa. Y en consecuencia se han adoptado medidas, aunque todavía no hayan traído sus frutos.

En términos de papeles, el país cuenta con varios instrumentos institucionales y legales importantes en términos de género. Desde noviembre de 2019, se activó la medida conocida como Alerta de violencia de Género (Consiste en un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida y/o la existencia de un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, en un territorio determinado (municipio o entidad federativa); la violencia contra las mujeres la pueden ejercer los individuos o la propia comunidad. Artículo 22 de la Ley de Acceso); y algunos meses antes se presentó un plan integral con acciones rápidas para atender a la situación: botón de auxilio en el transporte público, una oficina de seguridad, urgencias y protección civil; más luminarias y entornos seguros en las estaciones del metro de la ciudad; más cámaras de seguridad, nuevas agencias del ministerio público para atención a mujeres y formación a policías.

El feminismo está hablando de la violencia en México contra la mujer, lo que la constituye en unas de las voces fuertes en reclamo por un cambio real en el país. Con masivas protestas y un lenguaje duro, su movimiento se hace cada vez más fuerte. Sin embargo, no es la única pelea en términos de violencia que tiene que dar esta nación. Sino que todos sus habitantes, hombres y mujeres, son víctimas de los crímenes que se suceden a diario en el país. Quizás la novedad para los que no vivimos allí sea la voz de ellas, pero la violencia en México es algo de larga data y algo por lo que todos sufren.

Hoy la historia la cuenta Fátima, y desvela un contexto complejo y violento detrás de su muerte. Para que mañana no haya otra como ella, se debe realmente producir un cambio. “Ni una más” como dicen en México.
Fuente: El Entre Ríos Edición Impresa

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