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Drones para cuidar las calles

No se nos escapa que hablar, en pleno temporal de lluvias, vientos y truenos, del estado de nuestras calles no resulta el momento más propicio. Aunque posiblemente habrá algún vecino exagerado que afirme que en realidad, a pesar de lo señalado, las calles de Colón no están peor de lo que están siempre la mayor parte de ellas, por una u otra razón, en estado de “transitabilidad complicada”, por un sinnúmero de razones por todos conocidas en cuanto padecidas.

 

De cualquier manera, vendría al caso insistir aquí en un viejo axioma que los ingenieros y personas de profesiones afines no se cansan de repetir en cualquier ocasión que les permita y que en algunos casos, inclusive de una manera que suena a forzada, introducir en la conversación. La afirmación, a primera vista incomprensible, de que “el agua busca su nivel”. Algo que al parecer no han aprendido los funcionarios encargados de los problemas viales del municipio, y al mencionarlo así es que nos referimos no solo a las calles de la planta urbana.

 

Es que al decir que “el agua busca su nivel”, lo que se está queriendo explicar es que si no se la encauza, el agua de lluvia -y también cualquier otra agua- incluyendo las aguas servidas, avanzan siguiendo el nivel que les marca la ley de la gravedad.

 

Una cuestión que a los funcionarios viales locales no parece interesarles en demasía, entendiendo que es competencia de otra área municipal preocuparse y ocuparse del tema. El agua de lluvia no encausada, lo volvemos a decir, agarra para cualquier lado, no de una manera azarosa y siguiendo un capricho pasajero, sino respetando una ley invisible cual es la de la gravedad.

 

Cosa curiosa, añadimos, porque por nuestra parte nos empeñamos muchas veces en el cumplimento de leyes visibles como son las que nosotros dictamos o se lo hace en nuestro nombre, mientras nos empeñamos, como en el caso concreto a que nos referimos, a emprenderla contra la ley de la gravedad.

 

De allí que frente a ese estado de cosas -con cuya referencia nadie puede sentirse ofendido- si el gobierno provincial, como lo hemos dicho hasta el cansancio, se empeña en que quienes de San José quieren llegar a Villa Elisa no por la autovía, sino siguiendo el histórico recorrido, se encuentran con que a la banquina en algunos sectores se la utiliza como ruta, mientras la ruta ni siquiera poco y nada sirve como banquina.

 

Se nos ocurre que resultaría una buena idea -una vez que el buen tiempo vuelva- abocarse a la tarea de señalar todos los lugares en que el agua mal encausada, que se desborda al abandonar las cunetas deje de hacerlo. Para de allí en más dar una solución definitiva al problema, que no lo fue en una época en que Colón despertaba envidia a sus visitantes de localidades cercanas por el estado de sus calles y rutas, y en los que resultaba casi un rito ver a rudimentarias niveladoras ocuparse de ellas apenas dejaba de llover.

 

Incluso si actuar de esa manera puede resultar excesivamente trabajoso, se podrían adquirir drones de manera de ir filmando calle por calle en toda su extensión. Una ocurrencia que sería útil para que los funcionarios tuvieran una visión permanente de nuestra planta urbana a vuelo de pájaro.

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