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Las gestiones anteriores no evadían los controles para realizar contrataciones directas

Ante las recientes e impropias declaraciones públicas del Intendente Francisco Azcué, que denotan un tono agresivo, descalificador y alejado del debido respeto que exige una autoridad democrática, considero imperioso responder con datos de la realidad frente al persistente intento de desviar la atención mediante el recurso de la herencia recibida. El advenimiento del año electoral pone a prueba la solidez de los gobiernos, y es evidente que cuando una gestión carece de realizaciones propias tras casi tres años de mandato, se recurre a la descalificación de las administraciones anteriores.

 

Las publicaciones en redes sociales de presupuestos extravagantes y anuncios de megaobras ya no alcanzan para obtener el consenso de una ciudadanía que observa con preocupación la falta de transparencia. El promocionado Programa "Camino al Bicentenario" expone una alarmante contradicción ética que podría llamarse “Camino de los Funcionarios” transformándose en un beneficio directo para el asfalto de las arterias donde residen altos funcionarios de la actual administración.

 

Mientras el Intendente pretende dar lecciones de moralidad institucional, su incipiente gestión acumula graves sospechas y denuncias en los medios de prensa por la utilización de artilugios administrativos diseñados para eludir los controles vigentes y habilitar contrataciones directas. La opinión pública asiste con asombro a escándalos que exigen respuestas urgentes: el alquiler de maquinarias por montos que alcanzarían el valor de adquisición de equipos propios, la compra de casillas de madera con precios de hasta tres veces el valor de mercado, y la desprolija privatización del servicio de recolección de residuos que, tras severas crisis en el gabinete municipal, terminó adjudicando a la ya controvertida empresa Vitsa. Estas son las irregularidades concretas sobre las que el Ejecutivo debería rendir cuentas o al menos responder los Pedidos de Informe de los Concejales, en lugar de agredir al peronismo.

 

El desprecio manifestado por el Intendente hacia las políticas habitacionales es de un cinismo absoluto. Fue su propia administración la que realizó presentaciones fastuosas prometiendo inversiones internacionales monumentales a través de un Instituto de Viviendas que terminó en el fracaso. Contrataron a un desarrollador de Capital Federal que percibió sumas millonarias durante dos años y medio sin materializar un solo proyecto. En su breve y lamentable recorrido bajo esta gestión, el Instituto de Viviendas cambió tres veces de presidente y fue desbordado por la contratación de amigos con cargos políticos, llegando a estructurar siete jefaturas políticas antes de su disolución definitiva.

 

Incluso las obras que hoy exhiben con orgullo en las cuentas oficiales de la Municipalidad, como la pavimentación de la calle Moulins desde el Boulevard Yuquerí hacia el oeste, exponen la profunda contradicción del relato oficial. Al llegar al final de dicha arteria, la realidad derriba el discurso del Intendente: la obra desemboca en un sector consolidado gracias a cuarenta años de gestión peronista. Hablamos de las 60 Viviendas en el Barrio El Tero, cuyos terrenos fueron gestionados y sus familias asistidas por el INVYTAM mediante el programa de autoconstrucción para construir sus propias casas, el Polo Productivo con talleres de hormigón, carpintería metálica y herrería, el Polideportivo Víctor Oppel, que alberga un Salón Cultural, gimnasio de boxeo, Centro de Jubilados, Centro de Salud, un CDI, una Comisaría, las 350 Viviendas del IAPV, la Escuela Juana Azurduy y la Escuela Secundaria con orientación en Gastronomía de la UNER. En consecuencia, el asfalto que hoy realiza el Intendente Azcué no es más que una necesaria contribución al desarrollo urbano planificado y ejecutado por el peronismo.

 

Podríamos continuar detallando las numerosas obras de infraestructura y los logros colectivos que construimos codo a codo junto a los representantes vecinales, a quienes el Intendente descalifica despectivamente llamándolos "punteros", ignorando el valor del trabajo comunitario territorial. Al Intendente Azcué, a quien sabemos que le agrada citar al General Juan Domingo Perón, le recuerdo una máxima fundamental de nuestra doctrina para que la aplique en su ejercicio diario: “Hay que hablar mucho de las ideas, poco de las cosas y nada de las personas”. La ciudadanía de Concordia exige gestión, transparencia y debate de ideas, no agresiones para tapar la ineficiencia.

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