Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imagen

Agrandar imagen
El proceso electoral ya está en marcha en Entre Ríos. El pasado 23 de febrero las distintas fuerzas políticas y alianzas presentaron la nómina de candidatos con las que van a competir en las elecciones Primarias (PASO) del próximo 14 de abril.

Con este paso formal, la campaña electoral se puso en marcha rápidamente. Carteles en las calles y rutas, spots radiales y televisivos, flyers y videos en redes sociales van ocupando cada vez más espacio en el escenario público. Pero en esta campaña electoral, asoma sus primeras acciones un nuevo actor de la política: se trata de las noticias falsas, conocidas por su término en inglés como “Fake News”.
La desinformación como arma electoral
Si bien el fenómeno de las fake news no es nuevo, sí es cierto que está dando sus primeros pasos en la provincia de Entre Ríos. Su fuerte protagonismo en la campaña electoral que le dio el triunfo a Donald Trump en EEUU en 2016 primero, y la reciente incidencia de los envíos masivos de desinformación por Whatsapp en la contienda electoral de Brasil que ganó Bolsonaro, han marcado un protagonismo inusitado de las nuevas “reglas de juego” que caracterizan a la política. El tema no es nuevo para la Argentina. La primera expresión concreta estuvo marcada por el ejército de trolls que montara Aníbal Fernández en sus años como Jefe de Gabinete de Cristina Fernández. Se trataba de la tristemente célebre “patria tuitera” que se encargaba de realzar la figura de la expresidenta y denostar a sus adversarios o críticos a través de cuentas falsas y bots que inundaban las redes sociales. El Macrismo tomó nota de estas prácticas, y con su natural vínculo con el mundo de las redes sociales, también cuenta con su fuerza de choque en el mundo digital, con trolls que embarran la cancha y distorsionan la agenda pública con las campañas que montan. Otros líderes de la región siguen el mismo camino. Evo Morales en Bolivia acaba de lanzar su ejército de “guerreros digitales” a pocos meses de la elección presidencial.
Bordet y la obsesión por “escuchar”
Bordet no es ajeno a esta dinámica. La designación de Edgardo Kueider como uno de sus hombres de confianza y un generoso presupuesto para el Ministerio de Comunicación abrieron las puertas para que el Gobernador entrerriano se subiera a la ola digital. Bordet contrató un servicio de “Social Listening” que monitorea de forma permanente la imagen del Gobierno y de Bordet en especial en Redes Sociales. Todas las semanas recibe un reporte que revisa con atención. También lanzó un intento para hacer lo mismo con todos los medios de comunicación de Entre Ríos, en una licitación millonaria que pretendía tomar nota de cada halago o crítica al Gobernador por parte del periodismo entrerriano. La iniciativa quedó un tanto frenada por las fuertes críticas que despertó la medida: muchos advirtieron que se trataba de la antesala de una “caza de brujas” para aquellos medios que elevaran el tono crítico frente al Gobierno entrerriano.
La política en tiempo de Redes
El urribarrismo decidió avanzar con la compra directa de los medios a manos de testaferros y amigos del poder para elevar su imagen y mantener ocultas las maniobras de corrupción. Y sin embargo, hoy está rodeado y busca negociar fueros y refugio político para evitar la cárcel. Por eso los nuevos tiempos de la política suman a sus acciones el posicionamiento en redes sociales para saltear a los medios de comunicación mientras ponen en marcha el accionar de las hordas de tuiteros y ejércitos digitales para desinformar, confundir, desacreditar adversarios y hostigar periodistas si hace falta.

Esta hiperpresencia de las redes sociales en la vida cotidiana abrió la puerta para que varios dirigentes políticos comenzaran a “saltear” a los medios de comunicación y se dirijan directamente a los votantes a través de sus redes sociales. Lo hizo Trump, lo hace Cristina Fernández, lo repite Sergio Urribarri y tantos otros que prefieren escaparle al periodismo.

Pero el mal de la desinformación avanza a pasos agigantados: un estudio del MIT da cuenta que para 2025 las noticias falsas serán más que las verdaderas. Y en un estudio que revisó las de 120 mil noticias de los últimos 12 años, lograron establecer que la desinformación no es un asunto de distraídos o bromistas, sino que son las propias esferas del poder las que diseminan información falsa para sacar ventaja. Con este panorama por delante, la elección entrerriana parece asomarse por primera vez a este fenómeno que se multiplica en los países de la región.

Por eso se vuelve cada vez más necesario que el periodismo se mantenga alerta de estas acciones, que se forme y capacite para entender los circuitos de la desinformación. La iniciativa del Proyecto “Desconfío” que acaba de lanzar el equipo de Datos Concepción para monitorear noticias electorales de Entre Ríos parece un paso interesante en ese sentido, en la búsqueda de contrarrestar los efectos de la desinformación pero al mismo tiempo elevar el costo político de aquellos sectores que impulsan estas campañas.
Fuente: El Entre Ríos Edición Impresa

Enviá tu comentario