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Las dificultades para asimilar y asumir los cambios hablan por sí solas de lo arraigados que pueden estar algunos conceptos o costumbres. Entre ellos, claramente, el del lugar de la mujer en todos los ámbitos. De todas maneras en los últimos años, y no precisamente cinco o diez, sino muchos más, ese rol no sólo ha cambiado sino que se ha visibilizado de un modo inusual que permite pensar con holgura que estamos frente a un nuevo paradigma social, que si bien nunca tuvo techo, tiene por primera vez una forma y espacios claros y sostenidamente.

La vieja discusión entre género y cupo todavía no está saldada en Entre Ríos porque la ley 10.012 de “equidad de género” garantiza que toda vez que haya una vacante en las cámaras legislativas “se cubrirá en forma inmediata y en primer término, por un candidato del mismo sexo que siga en el orden establecido en la lista oficializada por la Justicia Electoral, y este suplente completará el período del titular al que reemplace” .

Por eso, en 2010 cuando el entonces diputado y luego ministro de Desarrollo Social, José Cáceres, dejó la banca, fue reemplazado por Rolando Kaheler mientras que más recientemente la licencia del ex vicegobernador Eduardo Lauritto en la banca fue cubierta por Eduardo Jakimchuk.

A esas definiciones no se llegó por acuerdo. En el último caso, Adela Esparza tuvo que resignar sus expectativas en pos de un hombre pero para reemplazar a Cáceres las cosas no fueron tan fáciles.

Cristina Salas luchó por ese escaño en el que finalmente se sentó Aníbal Brugna, un gualeyo de extracción sindical que atravesó una disputa judicial con Salas para demostrar su derecho sobre la banca. La puja, que se saldó en favor de Brugna, se terminó cuando el dirigente renunció a la banca para ocuparse de la secretaria de Trabajo de la provincia.

Antes, en 2009, Alizegui juró como diputado nacional para completar el mandato 2007-2011 de Cristina Cremer que resultó electa por el período 2009-2013 en las elecciones del 28 de junio de 2010. En ese momento, y tras la renuncia de Cremer para asumir en el nuevo mandato, se aseguró que la banca le correspondía a Alizegui por “corrimiento” de lista; ya que en las elecciones de 2007, el Frente Justicialista para la Victoria propuso en los cuatro primero lugares a Cristina Cremer, Gustavo Zavallo, Antonio Alizegui y Susana Gabini, de los que sólo ingresaron al Congreso, Cremer y Zavallo.

Gabini no interpretó, como Busti, que Alizegui podía ocupar la banca y se amparó en el cupo, argumentando que el escaño que deja libre una mujer debe ser ocupado por otra mujer. Sin embargo, a pesar de que había insistido en los medios en que recurriría a la Justicia para reclamar, nunca formalizó la queja que aparentemente se subsanó cuando le aseguraron un lugar en el Consejo del Menor.

Al margen de las anécdotas históricas, todas en el seno del peronismo, la reforma electoral que promueve el oficialismo tiene pensada una ecuación diferente, pero sólo en las formas y no en el fondo de la cosa. Es que por un lado corre la ley de cupo y por otro la de género.

De todos modos, y aún con las sutilezas del lenguaje y sus encantadoras precisiones, hoy el espacio político en su totalidad cuenta con más mujeres aunque no todavía las suficientes. Sin embargo, ello ocurrió por decisión del hombre que hasta ahora patriarcalmente define quienes serán las candidatas y casualmente tiene siempre las fichas puestas a lo más íntimo de su círculo familiar agotando el viejo y amañado recurso de poner en los lugares a esposas, concubinas, hijas y por qué no, hasta madres, cosa que sucedió no hace tanto tiempo en la provincia.

Sin tener en cuenta esa práctica desleal hasta con el resto de las féminas que vieron birladas sus reales posibilidades de competencia desde el plano de la igualdad, se advierte cierto movimiento en los partidos políticos por poner en valor a mujeres que ocuparon alguna función o tienen cierta trayectoria. En los últimos días, varios perfiles de ex intendentas o ex candidatas se actualizaron hacia una estética más de "campaña", hecho que ocurre en un contexto que tiene como telón de fondo la discusión del desdoblamiento electoral, por un lado y la reforma electoral, por otro.

Mientras ese fenómeno deslucido ocurre y mientras algunos pocos siguen sentados en la mesa chica de la política aún más chica, la mujer ha dado pasos sustantivos en la política real y fue de su mano que se convirtieron en conquistas muchas luchas que tuvieron un común denominador de vida, también de ideología, pero sobre todo de coraje y fue desde es ese lugar desde donde se construyeron los últimos grandes cambios.

A pesar de que la política tradicional sigue tuneando chicas para el afiche de 2019, existen otras que sin padrinazgos ni acomodos y abrazadas sólo a su convicción y certeza ha sido capaces de movilizar a otras miles que desde la calle protagonizaron los grandes y recientes cambios de la política. Es hora de que alguien tome nota de que ya no se trata de cupo o de género, sino de vocación y compromiso. Nada más injusto que una ley fuera de tiempo y nada tan equivocado como pretender otorgar lugares que ya están conquistados y por derecho propio.
Fuente: El Entre Ríos

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