Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imagen

Agrandar imagen
La Iglesia diocesana de Concordia despidió este miércoles al presbítero Pedro Versele, quien falleció este martes 19 de mayo, a los 92 años. La misa exequial se celebró durante la mañana en la parroquia San Pedro Apóstol y sus restos fueron trasladados luego al cementerio Pinar del Campanario del Obispado. “De alma noble, este trabajador incansable del Reino desempeñó su ministerio sirviendo en los asuntos administrativos de la Curia, en la asistencia y sanación de enfermos, y en el pastoreo fervoroso de los fieles”, señalaron en un comunicado.

Pedro Versele nació en Bélgica en 1933 y en 1948 emigró a la Argentina junto a su familia y otras tantas, para forjar un futuro mejor. De joven se dedicó a la administración de los negocios de su padre, pero sentía desde muy pequeño el llamado de Dios en su corazón; solo que las circunstancias demoraron su discernimiento vocacional.

A los 30 años, y luego de un retiro espiritual, ingresó a la congregación de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey en Rosario. Allí fue ecónomo y administrador durante 13 años. Luego se trasladó a la provincia de Corrientes y por un tiempo fue secretario de monseñor López. En 1977, y por pedido de monseñor Gerstner, se incardinó en la diócesis de Concordia.

En 1980 fue ordenado diácono y en 1982, sacerdote. Fue secretario de monseñor Gerstner, quien le encomendó más tarde la atención espiritual en el Hospital Felipe Heras, misión pastoral que llevó adelante durante 16 años. “Allí, cercano al dolor y a las pérdidas de tantos hermanos, el padre Pedro acompañaba, consolaba, bendecía y aliviaba el sufrimiento de muchos, siendo testigo de la gracia operante de Dios en la comunión sacramental y espiritual”, describieron desde la Diócesis de Concordia.

Al crear la parroquia San Pedro Apóstol, monseñor Cardelli nombró al padre Pedro como su primer párroco. Esto no fue sorpresa para los fieles, porque él ya venía acompañando y pastoreando a esa comunidad desde hacía aproximadamente 8 años. Allí pasó gran parte de su vida, hasta que llegó el tiempo de su retiro del ministerio activo.

Su último destino fue como residente en la Catedral San Antonio, donde celebraba misas, administraba el sacramento de la reconciliación, realizaba dirección espiritual y oraciones de liberación. Allí permaneció un tiempo, y luego volvió al recogimiento de la vida de oración en la parroquia San Pedro Apóstol y, posteriormente, en una residencia para adultos mayores.

“Nuestra memoria agradecida por el don de su vida ofrendada a Dios y al pastoreo de su Iglesia”, cerraron.
Fuente: Comunicación Diócesis de Concordia

Enviá tu comentario