Al inicio de su alocución, agradeció la presencia de quienes asistieron fuera del horario laboral, respondiendo de manera irónica a quienes calificó como "sommeliers de actos" que cuestionan la organización de este tipo de encuentros militantes.
El encuentro contó con el respaldo de dirigentes del peronismo entrerriano como Blanca Osuna, Tomás Ledesma, Julio Solanas, Marcelo Casaretto, Carlos Molina, Juan Manuel Huss, Carolina Gaillard y Paola Rubattino, además del titular de ATE, Oscar Muntes. Sin embargo, en el escenario político local se notó la ausencia de figuras de peso institucional de la provincia como la intendenta de Paraná, Rosario Romero, y los dirigentes Adán Bahl, Gustavo Bordet y Guillermo Michel, entre otros.
La jornada comenzó con la proyección de imágenes que recordaron la histórica visita de Néstor Kirchner a Paraná el 27 de mayo de 2003, recién asumido como presidente, cuando destrabó el conflicto docente durante la gestión del radical Sergio Montiel. La llegada del santacruceño a Entre Ríos se rememoró a pocas horas del Congreso partidario, donde se prevé tratar, entre otros temas, el pedido de expulsión de algunos integrantes de la fuerza política.
Respecto a aquel hito histórico, el diputado nacional reflexionó: "Desde nuestras verdades relativas, venimos a aportar para poder poner de nuevo a la patria en el camino correcto. Ese día que Néstor se golpeó la cabeza el día de la asunción, él sabía que había encontrado un país quebrado en su autoestima. Y que a los argentinos le hicieron creer que no se podía. Que la culpa de lo que sucedía era del pueblo y no de quienes lo gobernaban".
Uno de los momentos más álgidos de la intervención de Kirchner ocurrió cuando apuntó contra la gestión provincial y sostuvo que el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, se convertirá en un "fantasma del pasado".
En el plano nacional, analizó el escenario que permitió el ascenso de la actual gestión presidencial y vinculó el fenómeno con las debilidades propias de la última experiencia de gobierno peronista. Kirchner reclamó que muchos dirigentes locales y nacionales evitan hoy realizar la autocrítica necesaria sobre la administración del Frente de Todos.
"Cada vez queda más claro en cuál es el principal objetivo del presidente que tenemos. Presidente que nos pone a nosotros frente al espejo de lo que nos pasó. Me he cansado de escuchar que se le pida autocrítica a Cristina y que hoy muchos escapen de hacer la autocrítica de lo que pasó durante el gobierno del Frente de Todos. No lo digo con el ánimo de señalar con el dedo, con el ánimo de excluir. El peronismo no está en condiciones de excluir a nadie, sí a dar los debates internos. Entendiendo que parte de que este presidente llegue a la Casa Rosada tiene que ver con que el peronismo se volvió muy tímido y dejó de hacer las cosas que tenía que hacer", profundizó.
Hacia el cierre de su discurso, el referente de La Cámpora analizó la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora en la última década, advirtiendo sobre el descontento social hacia la dirigencia política tradicional y el riesgo de que la sociedad se aleje de las urnas si no encuentra respuestas económicas concretas.
"Hace diez años que los trabajadores vienen poniendo gran parte del poder adquisitivo que se había recuperado entre 2003 y 2015. Gobierno que asume, gobierno que pide un sacrificio. Lo que está claro hoy, a diez años de que Cristina dejara la presidencia, es que hay que sacrificarse siempre. Pero necesitamos volver a encontrar a un presidente que ponga en valor el esfuerzo y el laburo de la gente", completó el legislador nacional.