Aunque fueron encuentros presuntamente herméticos, vía WhatsApp, algunos actores de peso indudable y de extrema confianza del gobernador Rogelio Frigerio, dejaron trascender a la prensa el malestar y la preocupación que los embarga.
¿Por qué? Interpretan que Azcué se ha alejado cada vez más de sus socios políticos de Juntos, desconociendo la construcción plural que lo llevó al poder, en un proceso de reconfiguración de la gestión que –dicen- se fue cerrando sobre sí misma, de manera “endogámica”.
El reemplazo del radical Lucas Fuscado primero y la “renuncia” del también radical Luciano Dell’Olio, serían, según esta lectura crítica, decisiones que profundizan esa dirección a contramano de Juntos por Entre Ríos, que habría comenzado a insinuarse mucho tiempo atrás, cuando el presidente municipal de Concordia efectuó la primera reestructuración importante de su gabinete, corriendo al presidente provincial del Pro, Eduardo Caminal, y a la presidenta del radicalismo de Concordia, Lorena Aguilar. Según pudo saber El Entre Ríos, en los conciliábulos de este viernes habrían participado también varios concejales del bloque oficialista y se habría barajado la opción de retacear respaldo al Ejecutivo, si Azcué no se aviene a protagonizar gestos concretos que restañen los maltrechos vínculos políticos. Seguramente hay una enorme lupa colocada sobre el nombre del reemplazante de Dell’Olio. De quién sea el elegido dependería si la sangre llega al río o si se arriba a una tregua.
Los cuestionamientos a Azcué recaen también, por carácter transitivo, en su principal funcionario, Pablo Ferreyra, el Secretario de la Coordinación de Gabinete y Hacienda, un profesional que no parece tener ninguna otra dependencia política que no sea su vínculo directo con el propio intendente, quien le ha confiado tanto la custodia de la caja como el funcionamiento del equipo de gobierno.
Síntoma claro de que en la alianza de gobierno hay cortocircuitos por reparar fueron las declaraciones del Ministro Manuel Troncoso hace ya casi un mes, donde algunos elogios a Azcué por las “transformaciones muy importantes” que ha encarado se mezclaron con un original llamado a la “humildad”, para que “todos los sectores se sientan escuchados y parte del proyecto municipal”, porque –dijo- “el proyecto colectivo es superior a las individualidades”. Suponer que Troncoso le puso voz a un mensaje cuyo principal emisor en realidad es el mismísimo gobernador Rogelio Frigerio es de pura lógica política. Dicho de otra forma, ¿a quién se le puede ocurrir pensar que el Ministro de Gobierno de Entre Ríos pida públicamente al intendente de la segunda ciudad en importancia un cambio de rumbo sin la anuencia del gobernador?
Cuando se debilita la comunicación política, no es novedad que las partes terminen mandándose mensajes a través de la prensa, tirando cosas en “off” a cuanto periodista encuentren por el camino. Por caso, desde algún pasillo del “palacio municipal” alguien por allí deslizó que aquel reproche público al intendente habría tenido motivaciones no explicitadas, vinculadas al resultado de una determinada licitación de obra pública. Obvio, semejante insinuación no fue acompañada con documentación que la avale. Más bien pareció destinada a sembrar sospechas.
A todo esto, ¿qué quiere decir “endogamia”? El diccionario arroja tres significados. En antropología define la “práctica de contraer matrimonio entre sí personas de ascendencia común, naturales de una misma localidad o comarca, o de un grupo social”. En biología, se trata del “cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente”. La tercera acepción es la que, según los críticos, describiría a la gestión municipal: “Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución”.
La presunta “endogamia” de la gestión tiene sus bemoles. Por caso, un radical como Carlos Gatto no ha dejado de ganar espacio. Otro apellido de alcurnia radical como Spinelli también ha avanzado varios casilleros y ha alimentado suspicacias respecto de una especial “entente” con la conducción de la principal empresa distribuidora eléctrica de la provincia después de Enersa.
En el equipo de Azcué hay además dirigentes con buena llegada a personalidades de la política nacional, hoy “libertarios”, como la actual senadora Patricia Bullrich y la Ministra Sandra Pettovello. Por ende, se pone en duda si la gestión municipal es tan endogámica como se le reprocha o si el problema radicaría en que practica una “exogamia” que no sintoniza con la esperada en Juntos por Entre Ríos.
Por último, las escaramuzas, que no sería exagerado considerar que tienen por antagonistas a la Casa Gris y el Palacio Municipal de Concordia, se inscriben en un contexto caracterizado por dos rasgos claros: 1) se vienen las elecciones de 2027 y hay que armar listas, y 2) la oposición peronista no da aún señales claras de reorganización.
Dicho de otra manera, el oficialismo cree tener margen para sus peleas internas, incluso para que esas peleas -que siempre existen- asomen públicamente provocando un daño controlado, porque enfrente, al menos por ahora, no asoma nadie que les quite el sueño.
Es muy probable que pronto la tormenta se disipe y gobernador e intendente se saquen juntos algunas que otras fotos, bajando la espuma del conflicto y enviando el mensaje de que acá no pasó nada, una vez que la pulseada haya dado paso a una redefinición del acuerdo de convivencia y conveniencia electoral.
Algunos memoriosos dirán que no hay nada nuevo bajo el sol. Cuando el peronismo mandaba a sus anchas, los conflictos entre la Casa Gris y la Municipalidad de Concordia fueron también moneda corriente. Si hasta hubo verdaderas gestiones municipales paralelas manejadas desde Paraná.