El verdadero problema: la sobreproducción por encima de la inflación
Para el dirigente chajariense, el principal factor que golpea a la actividad no se reduce a las variables macroeconómicas habituales. “Difiero un poco con mis colegas dirigentes gremiales. El problema que tenemos es una sobreproducción. En un cultivo perecedero como el nuestro, de ciclos largos, los períodos de sobreproducción siempre fueron malos años económicos para el cítrico, siempre, con o sin inflación”, afirmó de manera contundente.Si bien Costa reconoció que “no hay poder adquisitivo en la gente”, aclaró que, según los datos disponibles, “el consumo, para la producción que hay, está bien”. Ante este escenario, identificó a la exportación como el motor clave para morigerar los efectos del exceso de oferta. Sin embargo, advirtió que el sector exportador ha perdido gravitación y que faltan consorcios de exportación como los que se impulsaron en décadas pasadas. Respecto a la industria del jugo, apuntó que, aunque creció en los últimos 40 años, actualmente atraviesa un período de precios muy bajos en comparación con dos años atrás.
Radiografía de la región: el peso de Federación y Chajarí
El mapa de la producción citrícola en Entre Ríos ha mostrado un fuerte corrimiento geográfico. Cinco décadas atrás, el 60% de la actividad se concentraba en Concordia. Hoy, la citricultura está concentrada en un 85% en el departamento Federación.Entre ambos departamentos se calcula una superficie productiva de entre 30.000 y 35.000 hectáreas, distribuidas entre unos 1.200 productores. Un dato que ilustra el crecimiento estructural de la región es que en el departamento Federación operan actualmente 600 empaques, cuando hace 40 años eran solo 150.
Dentro de esa estructura, Chajarí tiene un rol preponderante: 304 empaques (casi el 50% del total departamental) tributan en la Asociación de Citricultores de Chajarí a través de la guía de transporte. Esta recaudación representa entre el 43% y el 45% de todo el sistema. “Por eso las voces de Chajarí son más críticas, porque sabemos que el productor acá es el que más aporta”, esgrimió Costa.
Mercados internacionales
Al evaluar la apertura de nuevos mercados, como las gestiones con Estados Unidos, Costa se mostró realista y señaló que desarrollar un mercado en volumen demanda entre cuatro y cinco años, además de la fuerte competencia ya instalada de países como Uruguay. En este punto, remarcó una debilidad del pequeño productor: “El productor chico no tiene la variedad de producción que tienen los exportadores. Los exportadores han desarrollado la producción con variedades que se demandan en el mercado”. De abrirse opciones comerciales, advirtió que podría generarse un cuello de botella que obligará a reconvertir lotes de producción.No obstante, la mayor apuesta a futuro parece estar en la región. El dirigente avizoró que Brasil será el mercado que más crecerá en los próximos cinco años. A pesar de los altos costos de los fletes y de las exigencias de calidad de un consumidor brasileño habituado a la fruta de España o Marruecos, Costa ratificó: “Brasil será el principal mercado”.
Situación sanitaria frente al HLB
Respecto al impacto del HLB (Huanglongbing), una de las mayores amenazas fitosanitarias para la actividad , Costa transmitió cierta tranquilidad basada en los datos de la Federación del Citrus de Entre Ríos (FeCiER) y el SENASA. Precisó que los casos registrados en Villa del Rosario, Santa María o La Fraternidad “no se diseminaron como se esperaba, pero sí con focos chicos que se siguen dando en las mismas áreas”.Atribuyó este escenario controlado a las campañas contra la mosca de los frutos, a factores climáticos (años "no Niños") y a la acción directa en las quintas. “En tanto la chicharrita no se dispare, creo que el tema es manejable, ayudado a que el productor erradique la planta donde aparece”, evaluó.
Reembolsos e IVA: la "dominancia fiscal"
A pesar de que las retenciones para la citricultura están en cero, el dirigente criticó las demoras del Estado en la devolución de los reembolsos de exportación (entre el 3% y el 3,5% fijado por la ex-AFIP, actual ARCA), afirmando que “son recursos que están pedaleados”.Una situación similar describió respecto a las devoluciones del IVA: “Es un problema de dominancia fiscal, que tienen todos los gobiernos cuando no tienen superávit fiscal. Acá, lo tienen, pero lo pisan (…) fue siempre igual, no de esta gestión (…) es una deuda encubierta, de acuerdo a la caja, van soltando”.
El vínculo político: "Tenemos un muro en la Presidencia"
Las críticas más severas de Costa se dirigieron hacia la relación de la dirigencia con los distintos niveles de gobierno. Respecto al Poder Ejecutivo Nacional, fue tajante: “Acá tenemos un muro. El muro es la Presidencia. Tenemos un estilo de gobierno que no allana nada”. Añadió que “si la cabeza no allana nada, ninguna discusión, a ningún planteo, menos podemos esperar del gobierno provincial”, vinculando la inacción local al ajuste fiscal nacional.Crítica a los legisladores y el reclamo por una ley
Finalmente, Costa apuntó contra los representantes entrerrianos en el Congreso de la Nación por la falta de un marco legal que proteja e incentive a las producciones locales. “¿Cómo puede ser que no podamos hacer un proyecto de ley de promoción de economías regionales?”, se preguntó.El dirigente contrastó la desprotección del agro regional con los beneficios otorgados a los grandes capitales a través del nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), señalando que por los montos mínimos requeridos “quedamos todos afuera”.
Si bien consideró positivo el RIGI para la llegada de divisas al país, advirtió que ese esquema no genera un impacto directo en el territorio. “Las economías regionales, la verdad, no tienen representatividad”, lamentó, concluyendo que, a diferencia de las grandes corporaciones, los productores locales tienen una lógica distinta: “Nosotros si tenemos una renta la enterramos acá”.