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Proyectos considerados estratégicos para aumentar la producción, reforzar el abastecimiento de agua, ampliar la oferta inmobiliaria, desarrollar el turismo o incorporar nuevas infraestructuras enfrentan cuestionamientos ambientales cada vez más visibles en la vecina República Oriental del Uruguay.

Empresas privadas, intendencias y organismos estatales defienden inversiones que consideran necesarias para el desarrollo, mientras organizaciones ambientalistas, vecinos, productores y científicos advierten sobre posibles daños a cursos de agua, humedales, montes nativos, fauna, paisajes y actividades productivas.

El diario El Telégrafo de Paysandú, ciudad uruguaya ubicada frente a Colón, presentó un relevamiento limitado a inversiones de gran porte, con controversia pública comprobable y participación de organizaciones ambientales, vecinales o científicas, permite identificar al menos ocho proyectos actualmente cuestionados. A ellos se suman dos antecedentes recientes: Punta Ballena, cuya autorización fue rechazada, y Neptuno-Arazatí, descartado después de una prolongada polémica.

Algunos proyectos están en evaluación, otros fueron autorizados y continúan recibiendo críticas, mientras que en determinados casos la oposición se concentra en el lugar elegido y no necesariamente en la obra, tal como ocurre con el emplazamiento de una refinería de combustible de la empresa HIF Global.

La lista no comprende todos los conflictos ambientales del país. También existen reclamos locales vinculados con barrios privados, canteras, forestación, parques eólicos, extracción de arena, relleno de humedales y obras costeras.

El conjunto revela una tensión cada vez más frecuente. Mientras los promotores destacan la inversión, el empleo, la infraestructura y el crecimiento económico, sus opositores reclaman evaluar si esos beneficios justifican la transformación de ecosistemas que, una vez alterados, difícilmente puedan recuperarse.
Planta de e-combustibles en Paysandú
La planta proyectada por HIF Global comprende además parques solares y eólicos en otros puntos de Paysandú.

El propósito es producir hidrógeno verde y combustibles sintéticos, principalmente e-metanol, mediante electricidad renovable, agua y dióxido de carbono capturado. La inversión anunciada supera los 5.300 millones de dólares y la producción proyectada alcanza las 876.000 toneladas anuales de e-metanol.

Organizaciones de Paysandú y de Colón reclaman que la planta sea relocalizada. Sus cuestionamientos se concentran en el uso del agua, los riesgos industriales, la cercanía al río Uruguay, las emisiones, la afectación del monte nativo, la modificación del paisaje y los posibles perjuicios para el turismo de la vecina ciudad argentina.

Los promotores sostienen que la iniciativa colocaría a Uruguay entre los principales productores mundiales de combustibles renovables y generaría una inversión sin precedentes para Paysandú. El proyecto continúa sometido al proceso de autorización ambiental.
Represa de Casupá
La represa se proyecta sobre el arroyo Casupá, en Florida, aproximadamente diez kilómetros aguas arriba de la localidad del mismo nombre.

El gobierno considera que la obra permitirá crear una reserva de unos 118 millones de metros cúbicos y reforzar el abastecimiento de agua potable a Montevideo y el área metropolitana. El embalse complementaría el sistema integrado por Paso Severino y Aguas Corrientes.

Vecinos y productores de la zona advierten que la obra inundaría cerca de 2.900 hectáreas y afectaría establecimientos rurales, viviendas, caminos y unas 400 hectáreas de monte nativo. También cuestionan el acceso a la información y las instancias de participación ofrecidas a quienes deberían abandonar o modificar sus actividades en el área.

Mientras sus defensores presentan la represa como una respuesta a la vulnerabilidad del abastecimiento metropolitano, sus opositores reclaman estudiar otras alternativas antes de transformar de manera permanente el territorio.
Prospección sísmica
La búsqueda de petróleo y gas frente a la costa atlántica comprende estudios sísmicos en una superficie aproximada de 44.182 kilómetros cuadrados dentro de la zona económica exclusiva uruguaya. Las tareas tienen como finalidad obtener imágenes tridimensionales del subsuelo marino e identificar formaciones geológicas que puedan justificar futuras perforaciones exploratorias.

Organizaciones ambientalistas, colectivos costeros, científicos y sectores pesqueros sostienen que los pulsos acústicos utilizados durante la prospección pueden afectar cetáceos, tortugas, peces y otros organismos marinos.

Los recursos de amparo promovidos para suspender las tareas fueron rechazados por la Justicia, que entendió que la complejidad técnica del caso no podía resolverse por esa vía. La sentencia, sin embargo, no terminó con la controversia ambiental ni con los reclamos para aumentar los controles.
Urbanización de bañados
Un emprendimiento inmobiliario proyecta desarrollar unas 226 hectáreas próximas a los Bañados de Carrasco, en el noreste de Montevideo y dentro de la cuenca del arroyo Carrasco. La propuesta prevé construir, durante aproximadamente 15 años, alrededor de 3.000 viviendas, comercios, calles y servicios. La inversión estimada supera los 1.200 millones de dólares.

Los impulsores defienden la iniciativa por su capacidad para generar viviendas, empleo e infraestructura urbana. Sin embargo, colectivos vecinales, organizaciones ambientalistas, investigadores universitarios y la Comisión de Ambiente del Pit Cnt cuestionan la intervención sobre terrenos vinculados al sistema hídrico del humedal.
En Médanos De Solymar
Sobre Avenida Giannattasio, kilómetro 27,550, en Médanos de Solymar, Ciudad de la Costa, se propone construir 21 edificios de viviendas, con apartamentos de hasta tres dormitorios, estacionamientos, espacios recreativos y unidades comprendidas en los beneficios destinados a la vivienda promovida.

Vecinos, colectivos territoriales y actores políticos cuestionan la densidad del emprendimiento, las excepciones concedidas a la normativa, la altura de las construcciones y la presión que provocaría sobre el tránsito, el saneamiento y otros servicios. También advierten que el complejo podría modificar la identidad urbana y ambiental de Ciudad de la Costa. Los promotores realizaron cambios y redujeron algunas alturas antes de que la Junta Departamental de Canelones aprobara el proyecto en junio de 2026.
Centro de datos de Google
El centro de datos de Google fue proyectado en el Parque de las Ciencias, próximo a la ruta 101, en Canelones. Su finalidad es almacenar, procesar y distribuir información vinculada con servicios digitales y de computación en la nube. Se trata de una infraestructura de gran consumo energético, diseñada para funcionar de manera permanente.

Las primeras críticas estuvieron centradas en el volumen de agua que demandaría el sistema de refrigeración. Luego de la crisis hídrica, la empresa reformuló el proyecto y optó por utilizar refrigeración por aire.

Aun así, colectivos ambientalistas y académicos mantienen objeciones relacionadas con el consumo de electricidad, las emisiones indirectas asociadas a la energía utilizada y la generación de residuos industriales y electrónicos. La obra fue autorizada y se encuentra avanzada.
Humedal del arroyo Maldonado
Las obras cuestionadas se desarrollan en el humedal del arroyo Maldonado, en las proximidades de San Carlos y de la capital departamental. Las intervenciones incluyen trabajos vinculados con el acondicionamiento del área y una pista destinada a competencias automovilísticas.

Vecinos y defensores del humedal denunciaron movimientos de suelo, rellenos y alteraciones en un ecosistema que cumple funciones de regulación hídrica y conservación de la biodiversidad. En 2025 se solicitó al Ministerio de Ambiente que suspendiera los trabajos y determinara si las obras contaban con las autorizaciones correspondientes. La controversia enfrenta la intención de habilitar nuevos usos recreativos y deportivos con la protección de una zona particularmente sensible.
Aeropuerto internacional en Rocha
El proyecto propone instalar un aeropuerto en un predio de unas 209 hectáreas próximo a la ruta 10, en la zona de Las Garzas, entre las lagunas de Rocha y Garzón. La terminal permitiría recibir vuelos nacionales e internacionales, mejorar la conectividad del departamento y favorecer el turismo y las inversiones en la costa atlántica. La Fundación Lagunas Costeras y otros actores ambientales no necesariamente rechazan que Rocha cuente con un aeropuerto, pero cuestionan el lugar elegido. El predio se encuentra entre dos áreas protegidas y dentro de los Bañados del Este, declarados Reserva de Biosfera por la Unesco.

Las objeciones comprenden el riesgo de colisiones entre aeronaves y aves, la afectación de rutas migratorias, el ruido sobre la fauna, la fragmentación de hábitats, la proximidad a humedales y lagunas costeras y la presión inmobiliaria que podría generarse en el entorno.

Según informes técnicos preliminares del Ministerio de Ambiente, el emprendimiento podría ocasionar impactos ambientales negativos significativos.
Punta Ballena, un proyecto rechazado
El emprendimiento previsto para la ladera de Punta Ballena, en Maldonado, planteaba construir 29 edificios, 320 apartamentos, estacionamientos y servicios. La iniciativa provocó una fuerte movilización ciudadana por sus posibles efectos sobre el paisaje, la biodiversidad y el ecosistema terrestre de uno de los lugares más emblemáticos de la costa uruguaya. En febrero de 2025, el Ministerio de Ambiente denegó la autorización ambiental previa al considerar que la propuesta podía producir afectaciones irreversibles.
Neptuno-Arazatí, iniciativa descartada
El proyecto Neptuno-Arazatí proponía construir en el departamento de San José una planta para captar agua del Río de la Plata y abastecer aproximadamente el 30% de la demanda de Montevideo y el área metropolitana.

Sus promotores lo presentaban como una nueva fuente destinada a mejorar la seguridad del sistema de agua potable. Organizaciones ambientales, sociales y académicas lo cuestionaron por razones técnicas, económicas, jurídicas y ambientales, especialmente por la calidad del agua en la zona y la presencia de salinidad y floraciones de cianobacterias.

Después de un prolongado debate, el gobierno comunicó en julio de 2025 que el proyecto original quedaba descartado y que avanzaría con otras soluciones para el abastecimiento metropolitano.

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