Los cultivos quedaron completamente arrasados, los invernáculos se derrumbaron sobre la tierra y numerosas plantas fueron arrancadas de raíz. Sin embargo, quienes trabajan y cuidan a diario este espacio coinciden en que el daño material, por importante que sea, resulta secundario frente a la tristeza que embarga a toda la comunidad.
A ponerse en pie
Pese al golpe recibido, desde el Parque Benito Solari se transmite un mensaje de esperanza y reconstrucción. La madera de los árboles caídos no será aprovechada como leña, como suele decirse popularmente, sino que se destinará a la fabricación de bancos, pensados para quienes disfrutan del espacio: los niños que juegan y plantan, y los adultos mayores que buscan un lugar donde descansar sus pasos.A la par, se anunció que nuevos ejemplares, más jóvenes y vulnerables, serán plantados en los próximos días, en una apuesta simbólica hacia un tiempo nuevo. Como suele suceder en este rincón de Salto, son los niños y los jóvenes quienes, una vez más, marcan el camino a seguir hacia la recuperación.