Por Virginia Rodríguez Cabrera
Hace 20 años, en octubre de 2006, fallecieron nueve alumnos de secundaria y una docente (Mariana Boyé) en un accidente automovilístico. La tragedia vinculada a una institución porteña, titulada ECOS, cumple un aniversario más en el día de la fecha.
Un colectivo los transportaba por de la Ruta 11, a través del departamento santafesino de Vera. Los sujetos mencionados regresaban de realizar tareas comunitarias en una escuela chaqueña de Colonia Paraisal y se dirigían hacia Villa Crespo; pero desgraciadamente, chocaron de frente contra un camión Iveco, que circulaba en sentido opuesto.
La tragedia no sólo se cobró las vidas de los alumnos y la profesora: el chofer del camión (Ángel Soto) también falleció, debido a la influencia del alcohol. Su acompañante, Hugo Fabián Albrecht, murió en el instante. En cambio, el chofer del colectivo (Oscar Atamañuk) sobrevivió, con heridas menores. Sumado a esto, 38 pasajeros del colectivo resultaron lastimados por el impacto.
En aquel momento, Oscar fue condenado por homicidio y lesiones culposas: su sentencia contaba con tres años de prisión condicional y cinco de inhabilitación para conducir. La resolución judicial afirmaba que tuvo una participación necesaria en el choque, debido a que no realizó maniobras que podrían haber evitado la colisión. Los jueces consideraron esto en base a "su actuar negligente y reacción lenta".
Actualmente, Atamañuk afirma lo mismo que sostuvo en el momento del proceso judicial: se considera inocente y que actuó de la mejor manera posible en base a lo que consideró correcto realizar en esos instantes. Sin embargo, su sentencia de inhabilitación se extiende hasta 2028.
El impacto del evento hizo que, que a partir de 2007 el Ministerio de Educación de la Nación incorpore a su calendario académico el Día del Estudiante Solidario: una fecha que conmemora a los alumnos y docente que perdieron la vida en este accidente. De esta manera, se propone que del 8 al 12 de octubre se realicen actividades que promuevan y difundan acciones solidarias en las comunidades educativas.
Esta acción fue impulsada por los familiares y amigos de las víctimas, quienes se organizaron para solicitar que la seguridad vial sea política estatal y reforzaron la idea de que la tragedia fue un suceso evitable. Gracias a su labor y más de 400.000 firmas pidiendo justicia, surgió el decreto 1232/2007 -que puntúa las licencias de conducir y establece límites de alcohol en sangre- y la ley 26.363; que resultó en la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Este organismo implementa las Licencias Nacionales de Conducir (con exámenes previos), opera a través de radares y puntos de control y busca activamente que su sistema de antecedentes le permita concientizar a la sociedad y evitar accidentes en el futuro.
*Fuente: Perfil noticias
Estudiante de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social