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La tasa de leptospirosis en humanos de la provincia triplica la media nacional y los casos en perros se multiplican por ocho

Entre Ríos se mantiene entre las jurisdicciones argentinas con mayor incidencia de leptospirosis, una enfermedad que puede transmitirse de animales a personas y cuya circulación está vinculada, entre otros factores, a las condiciones ambientales. A la elevada tasa de casos humanos se suma un incremento de los diagnósticos en perros, de acuerdo con el último informe del Ministerio de Salud de la Nación.

 

El Boletín Epidemiológico Nacional Nº 831, que analiza el período comprendido entre las semanas epidemiológicas 1 y 33 de 2026, ubica a la provincia con una tasa de 1,3 casos cada 100.000 habitantes. El indicador triplica el promedio nacional, de 0,39, y se encuentra por debajo del registrado en Santa Fe, que alcanzó 1,98 casos cada 100.000 habitantes.

 

Si bien la tasa entrerriana se mantiene estable respecto del año anterior, la situación se inscribe en un contexto nacional de crecimiento de la enfermedad. Según el reporte, la incidencia acumulada en el país aumentó un 42% frente al mismo período de 2025.

 

Las autoridades sanitarias relacionan esta evolución con “las condiciones ambientales que favorecen el crecimiento del agente etiológico, una mayor exposición de la población a ambientes contaminados y una mayor circulación del agente en reservorios animales”.

 

La leptospirosis es una zoonosis que se transmite principalmente por el contacto con agua, barro o suelo húmedo contaminados con orina de animales infectados, especialmente roedores. Por ese motivo, el informe la define como “una de las principales problemáticas en la interfaz persona, animal y ambiente”, que requiere un abordaje interdisciplinario e intersectorial.

 

Los casos en perros pasaron de 2 a 16

 

Uno de los datos que sobresalen en el relevamiento es el aumento de los diagnósticos confirmados de leptospirosis en perros en la provincia. Durante las semanas epidemiológicas 1 a 33 de 2025 se habían registrado dos casos, mientras que en el mismo período de 2026 la cifra ascendió a 16. Esto representa un incremento de ocho veces.

 

La tendencia también se observa en el conjunto de la zona centro, que concentró el 80% de los diagnósticos positivos en caninos a nivel nacional: 131 de los 164 casos registrados.

 

El documento sanitario destaca la importancia de la vigilancia en animales de compañía, al señalar que “los perros actúan como centinelas epidemiológicos”. En ese sentido, explica que la detección temprana de la enfermedad en estos animales puede advertir sobre la presencia del agente infeccioso en el ambiente y contribuir a identificar situaciones de riesgo para las personas y otros animales.

 

 

A quiénes afecta y cuáles son los síntomas

 

En cuanto a los casos humanos analizados en el informe, el 78,6% correspondió a varones. La mediana de edad fue de 38 años y la mayor concentración se observó entre personas de 20 a 49 años.

 

Según el análisis epidemiológico, esta distribución podría estar relacionada con actividades laborales y condiciones ambientales que aumentan la exposición, como el contacto con agua contaminada o con animales portadores de la bacteria.

 

En el plano clínico, la enfermedad se presentó predominantemente como un síndrome febril agudo inespecífico. Entre los síntomas más frecuentes se identificaron la fiebre, presente en el 91% de los casos; las mialgias o artralgias, en el 75%; y la cefalea, en el 61%.

 

El informe también da cuenta de la gravedad que pueden alcanzar algunos cuadros: el 60% de los pacientes requirió internación hospitalaria y el 27% debió ser derivado a unidades de cuidados intensivos.

 

La importancia de actuar ante la sospecha

 

Frente a la posibilidad de leptospirosis, las recomendaciones sanitarias destacan la importancia de una evaluación médica temprana. El documento indica que, en pacientes con alta sospecha clínica, se recomienda iniciar el tratamiento antibiótico sin esperar la confirmación del diagnóstico.

 

La intervención oportuna resulta importante para reducir la duración y la gravedad de la enfermedad, que puede presentar manifestaciones de distinta intensidad.

 

El aumento de los casos caninos, junto con la incidencia registrada en humanos, refuerza la necesidad de vigilar la circulación de la leptospirosis y de considerar de manera conjunta los factores ambientales, animales y humanos que intervienen en su transmisión.

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