Las proyecciones del Centro de Predicciones de la Agencia Climática de Estados Unidos (CPC-NOAA) para la campaña 2026/27 anticipan una escalada gradual pero crítica en las condiciones del Océano Pacífico:
• Trimestre julio-septiembre de 2026: Existe un 57% de probabilidad de que se desarrolle un evento El Niño de intensidad fuerte.
• Período agosto-octubre de 2026: La probabilidad de un Niño fuerte se sitúa en un 42%, mientras que la probabilidad de una fase "muy fuerte" asciende al 48%.
• Trimestre septiembre-noviembre de 2026: Las estimaciones de un "Súper Niño" escalan hasta alcanzar el 71%.
• Trimestre octubre-diciembre de 2026: El informe de la NOAA advierte que "Existe un 81% de probabilidad de que se presente un evento El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre próximo, que estaría posicionándose entre los eventos de El Niño más grandes del registro histórico, que data de 1950".
La urgencia por diseñar planes de contingencia es prioritaria en los departamentos del sur provincial. José Luis Peter, productor federado oriundo de Villa Paranacito, detalló la complejidad de la situación actual y la necesidad de anticiparse a las lluvias copiosas que se registrarían a fines de año.
Al respecto, Peter remarcó: "Más que preocuparnos, debemos ocuparnos de una crecida que, según los especialistas, va a golpear en toda la zona de islas".
El productor analizó los datos científicos disponibles y explicó: "A raíz de informes elaborados por profesionales, el fenómeno El Niño está tomando temperatura en el océano Pacífico. Todo indica, de acuerdo con esos informes, que será un Niño de intensidad muy fuerte, razón por la cual en nuestra zona (departamento Islas del Ibicuy) se está analizando y pensando qué hacer a futuro, cómo sacar y dónde ubicar la hacienda, 264.182 cabezas, que tenemos en la zona".
La logística de evacuación presenta cuellos de botella estructurales. Actualmente, en Villa Paranacito se dispone de un único barco con las condiciones necesarias para el traslado de ganado a gran escala. A esto se suma la carencia de corrales de transferencia y el estado de los caminos de acceso terrestre, propensos a quedar anegados si no se ejecutan obras de infraestructura reclamadas desde hace tiempo.
"Junto con las entidades estamos buscando un lugar para hacer un embarcadero en Villa Paranacito", señaló el productor de islas, quien además describió las limitaciones operativas de la región: "La zona de Islas del Ibicuy, que es la que más cabezas de ganado tiene en la provincia, cuenta con pocos transportes fluviales aptos para trasladar hacienda. Por esa razón, lo más lógico sería contar con un embarcadero y corrales donde el barco pueda descargar la hacienda y luego cargarla en camiones con destino a un campo alto o a remates feria".
En este sentido, Peter hizo hincapié en la importancia de la previsibilidad: "Hay que hacer las cosas con anticipación antes de que las lluvias, precipitaciones que se estarían dando con intensidad en el período octubre-diciembre, lleguen a las islas."
La presencia de hacienda vacuna en las islas y tierras inundables de Entre Ríos abarca diversas jurisdicciones del territorio provincial, registrando la siguiente distribución por departamentos:
• Islas del Ibicuy: 264.182 cabezas
• Victoria: 80.872 cabezas
• Diamante: 65.102 cabezas
• Gualeguay: 46.549 cabezas
• La Paz: 22.178 cabezas
• Paraná: 13.224 cabezas
Inmobiliarias rurales y firmas consignatarias de la provincia ya registran un incremento en las consultas de productores que buscan arrendar superficies seguras fuera del área de influencia del río. No obstante, la oferta de campos altos y aptos para el pastoreo inmediato en Entre Ríos es limitada.
Adicionalmente, los traslados hacia el norte entrerriano encuentran una barrera sanitaria compleja debido a la presencia activa de la garrapata en esa zona, lo cual restringe las alternativas de reubicación para los rodeos del sur.
La prioridad actual de las asociaciones rurales de la región es evitar los escenarios críticos ocurridos durante las inundaciones históricas de 1982/83, 1998 y 2016, oportunidades en las cuales las evacuaciones de emergencia forzaron la venta apresurada y desvalorizada del ganado en remates especiales. Los productores confían en que el acceso temprano a la información meteorológica permita, esta vez, una planificación ordenada y eficiente.