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El pasado 9 de julio por la noche se llevó a cabo en el salón Golden Center de Parque Norte (CABA), la premiación de la 7° Copa Argentina de Cervezas, un evento que reúne, reconoce y distingue lo mejor de la cervecería artesanal del país.

El jurado estuvo integrado por jueces nacionales e internacionales, los que a lo largo de más de una semana evaluaron la calidad organoléptica (sabor, aroma, textura, etc.) de más de 270 cervecerías y 1.000 cervezas.

Entre sus ganadores estuvo “Litoraleña”, empresa entrerriana que cuenta con dos plantas: la más grande en San José y otra en Gouchon 28 de Colón; además de un bar en Paraná.

Más allá de la competencia, “el evento hace que la cerveza artesanal mejore la calidad. Hay una devolución de los jueces para cada una, con los parámetros a corregir”, contó a El Entre Ríos el chef Mariano Chaulet, dueño de la empresa.

Ya había conseguido el oro en 2018 y en la edición 2022 Litoraleña obtuvo dos medallas: Plata en la categoría American Ipa con su famosa “Psico IPA”; y Bronce para “Cream Ale.

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La cerveza que se llevó la medalla de plata. Agrandar imagen
La cerveza que se llevó la medalla de plata.
Otras dos cervecerías entrerrianas también fueron premiadas: Drakkar Brewpub de Concepción del Uruguay obtuvo una medalla de bronce por British Barley Wine; y Krapp de Aldea Valle María (departamento Diamante) se quedó con la dorada en la categoría Cream Stout.
El presente del rubro
Quienes elaboran cervezas artesanales no están ajenos a las dificultades que afectan la producción y la economía de los últimos años, especialmente a partir de la pandemia. Por el contrario, Mariano Chaulet asegura que su rubro estuvo “entre los más castigados”.

“El 95% de la venta de cerveza artesanal es en forma directa en los bares. El mercado de lo envasado es muy poco y los costos son más elevados. Además nos encontró en plena temporada, con un montón de litros que hubo que mantenerlos en frío durante más de un año”, recuerda sobre lo vivido en marzo de 2020.

“Podemos decir que recién ahora estamos repuntando. En las ciudades más grandes ni bien se abrieron los bares la gente sale más; en cambio, en las ciudades chicas hasta que no hubo turismo el consumo fue menor”.

Por otro lado, “tenemos la problemática del cambio, porque trabajamos con insumos importados”.

Pese a todo, “estamos encaminados, podemos decir que pasamos esa ola”, dice el empresario con optimismo.
Fuente: El Entre Ríos

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