1934 - 15 de abril - 2026
El 15 de abril de 1934, siendo aproximadamente las 14.30, el vapor de la carrera Tritón traía consigo los restos del Dr. Herminio Juan Quirós, el cual había sido embarcado en el puerto de Buenos Aires con destino a Colón. Cabe destacar que el Dr. Quirós había fallecido en la ciudad de Paraná, el 11 de septiembre de 1931, producto de una peritonitis aguda, en pleno ejercicio de la Gobernación de nuestra provincia. Como su domicilio legal hasta el momento de la asunción como Gobernador era en Buenos Aires, lugar donde tenía su prestigioso y conocido estudio jurídico el cual lo compartía con su cuñado, y parte de su familia también se radicaba allí, sus restos luego de ser velados en la Casa Gris de Paraná, fueron trasladados a Buenos Aires, más precisamente al Cementerio de la Recoleta, lugar en donde descansaba parte de su familia.
La organización de todo este traslado desde el Cementerio de la Recoleta al de Colón estuvo a cargo de una Comisión Pro – Homenaje, la cual lideraba como su presidente el escribano Guillermo Ferrari, entre otros muchos ciudadanos destacados de ese momento en la localidad.
Entre todos los preparativos, la Comisión Pro – Homenaje encargó a escultor Luis Perlotti una serie de figuras que perpetúen el nombre del extinto e hijo predilecto de Colón, y éste aceptó sin dudarlo, habiendo tenido –años antes– el gusto y el honor de haberlo conocido en persona, resaltando siempre su espíritu incansable por el hacer y sobre todo, en cada línea que escribía, siempre mencionaba a su ciudad natal.
El carro de la pompa fúnebre de los hermanos Elías y Miguel Paccot, revestidos estos en su primera categoría (servicio más completo y caro para la época), atado con sus cuatro caballos y el personal correspondiente, aguardaban en el puerto de Colón junto a la multitud de personas que se agruparon horas antes para ser testigos directos de aquel hecho histórico y trascendental. Sin embargo, y según testimonios del momento, aseguran que el carro fúnebre tirado por caballos entre el trayecto del puerto al templo de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor sólo fue de apertura a ese cortejo multitudinario que prefirió realizar ese trayecto largo, llevando en hombros el maravilloso ataúd de estilo napoleónico.
Al llegar al templo parroquial, los esperaba el Pbro. Narciso Goiburu, párroco para ese entonces, el cual ofició misa de cuerpo presente y realizó la oración de exequias correspondiente. Luego de la ceremonia eclesiástica, el cortejo fúnebre partió con dirección al cementerio local, acompañado de esa multitud de personas que no quisieron perderse aquel momento en que recibían a uno de los más grandes y comprometidos ciudadanos que esta ciudad tuvo a la largo de su historia.
Al llegar al cementerio el carro fúnebre, lo esperaba un número importante de estudiantes de las Escuela de Artes y Oficios, cuya institución educativa había sido gestada por el mismo Quirós muchos años antes. Allí, en el pórtico de la necrópolis local, se leyeron unos cuantos discursos en torno a la vida y obra del Dr. Quirós. Uno de ellos (tal como se muestra en una de las fotos anexas) fue el presidente de la Comisión Pro – Homenaje al Dr. Quirós, el escribano Ferrari, quien en ese momento manifestaba con sus palabras no sólo el pesar de la pérdida física de aquel hombre que había sabido construir muchas cosas en esta ciudad, sino también, que embargado por la emoción de todas las gestiones que dicha Comisión había realizado para que ese hecho que estaban viviendo en primera persona se pueda concretar de la mejor manera, acompañando por todo el pueblo de Colón y sus vecinos.
El mausoleo estaría coronado con una escultura de Perlotti, cuyo trabajo había sido aprobado en 1932, cuando el artista envió a la Comisión las maquetas correspondientes de lo que sería su trabajo. El mausoleo y la escultura que lo corona se bendijeron e inauguraron aquel 15 de abril de 1934 con motivo de la llegada de los restos de su protagonista. Hoy, esta obra está declarada como Patrimonio Provincial.