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Belén Sánchez (foto de Entre Ríos Ahora).
Belén Sánchez (foto de Entre Ríos Ahora).
Belén Sánchez (foto de Entre Ríos Ahora).
Belén Sánchez es una de los jóvenes que en 2017 decidió denunciar por abuso a dos Testigos de Jehová de Santa Elena. Su historia se hizo pública cuando posteó en Facebook un escrache contra Matías Vargas y Luciano Vito Panza que, después de 4 años, fueron sentados en el banquillo de los acusados. Aquel primer posteo, recordó el periodista Gonzalo Núñez, fue el paso inicial para desandar un proceso judicial engorroso, que tuvo momentos de avances y estancamientos. A su denuncia también se sumó su prima. A poco de comenzar la investigación, Belén enfrentó una denuncia por calumnias e injurias por parte de los imputados y también soportó a miembros de la Congregación olvidadizos y renuentes a colaborar con la Justicia.
Cómo fue la audiencia
“Cuando denuncié, sufrí la violencia del patriarcado”, les dijo Belén a un grupo de mujeres que le hicieron el aguante afuera de los Tribunales de La Paz, sobre calle Sáenz Peña. En el medio, el llanto, el desahogo y, más tarde, el alivio de haberlo dicho todo ante el Tribunal. “El abogado defensor no me quiso preguntar nada”, cuenta, entre llantos. Se trata de una de las primeras estrategias del abogado Roberto Alsina, que defiende a los imputados. No preguntar a las víctimas y sí a testigos que puedan brindar datos más difusos sobre las fechas de los hechos, lugares y cuestiones que tienen que ver con la organización interna de los Testigos de Jehová.
No la dejan sola
En este primer día de juicio se acercaron hasta Tribunales un grupo de mujeres de La Paz que integran el colectivo Militancia Verde. Es la primera vez que escuchan a Belén personalmente. “Sus redes de contención son de Santa Elena y no pudieron venir hoy a la mañana, entonces vinimos nosotras. Nos conmueve la lucha de Belén. Me parece muy valiente que se haya animado a escribirnos. Nos dijo: ‘Por favor, no me dejen sola’”, contó Natalia Cabrera, abogada que forma parte del colectivo feminista de La Paz.

“No vamos a dejar sola a Belén en este momento. Nos conmueve la valentía que tiene de haberse animado a denunciar. No es fácil denunciar y atravesar este proceso, teniendo que remover las heridas que uno intenta dejar en el pasado”, reflexionó.

Cabrera también recordó que “Belén tuvo que afrontar un procedimiento porque le hicieron una contradenuncia por calumnias” y que ante estas situaciones “a las mujeres nos aúna saber que no estamos solas, que al lado vamos a tener una compañera”.

“Que ella se haya animado a denunciar posibilita que otras chicas se animen y sepan que no van a estar solas atravesando el proceso”, finalizó.
Complicidades
Ayelén Villalba es otra integrante del colectivo feminista paceño. Ella es docente de historia y también brinda talleres sobre Educación Sexual Integral (ESI). “Como le pasó a ella nos puede pasar a cada una, a nuestras hermanas. Cuando Belén fue abusada tenía 9 años”, dice y muestra uno de los carteles que llevaron a la puerta de Tribunales que tiene una foto de una de las militantes, de cuando tenía la edad en que Belén sufrió abusos.

“En este caso hubo una complicidad por parte de la iglesia. Me conmueve la lucha de Belén, es una lucha de cientos de mujeres. Acá en La Paz hay casos de abuso que no se hablan, que se generan en la familia y en la Iglesia”, aseveró la joven docente.

“Nosotras les creemos, aunque haya un Estado que no les crea a las mujeres, aunque haya una Justicia patriarcal que lo único que hace es cuestionar a las víctimas. Algunos se preguntan por qué no hablaron antes. Les decimos que no hablaron antes porque no pudieron. Lo que hay que preguntar es por qué violaron a niñas, por qué se excitaban con el cuerpo de niñas. También hay que preguntar por qué la Iglesia no hizo nada, porque la Iglesia apoyó y se calló. Sería bueno que comencemos a preguntarnos eso”, finalizó.
Fuente: Gonzalo Núñez para Entre Ríos Ahora.

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