Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido

“Nunca es tarde”: Carla Parodi y el crecimiento de Zona Corpus

Carla en su lugar de trabajo.

* por Virginia Rodriguez Cabrera

 

Hace apenas tres años Carla (28) abrió su gimnasio funcional. Ubicado en calle Dr. Chabrillón 640, del barrio San Agustín, este lugar reúne a sus alumnos para compartir la experiencia de realizar deporte, sin importar su edad ni experiencia previa en el mundo del fitness.

 

Con una energía contagiosa, explica que su vida siempre estuvo ligada a la actividad física. “De pequeña comencé con el hockey y desde ahí nunca más me alejé de este mundo” relata, con una sonrisa. “El hockey es mi pasión” afirma.

 

Con ganas de siempre estar en movimiento, estudió profesorado de educación física en el ISEEF “Primero comencé trabajando en relación de dependencia en otros gimnasios y en clubes de fútbol y hockey” explica. Tras unos años, obtuvo la oportunidad de trabajar en Córdoba por unos meses. “El plan era quedarme ahí y comenzar algo allá” aclara. Como por cuestiones de la vida no logró establecerse, regresó a Concordia.

 

Con los ahorros de aquellos meses de trabajo guardados en su mochila y la motivación de su familia, logró comenzar con su propio gimnasio. “Este año cumplimos 3 años” dice, con orgullo. Ella confiesa que, al inicio, no estaba segura de poder establecerse en un ámbito tan competitivo y poblado en la ciudad, pero realmente se siente feliz de poder brindarle un espacio de bienestar a sus alumnos.

 

Carla no cuenta solo con el título de profesora de educación física “nunca me quedo quieta” sostiene. Ella realizó cursos de psicología deportiva, de instrucción deportiva, de musculación y preparación física, entre otros y el más reciente, un curso de biomecánica del movimiento. “Ese fue el más largo, casi un año duraba, pero todos me sirven para estar preparada”.

 

Su gimnasio empezó en junio de 2024 y para el 14 de julio de ese mismo año, ya estaba en funcionamiento. En apenas un mes logró armar el espacio. “Yo primero tenía 3 sogas y 2 bandas, literalmente estaba vacío” recuerda, con nostalgia. “No tenía nada para armar el gimnasio, pero de a poco, fui comprando las cosas que necesitaba” Explica que sus alumnos son variados, desde los 15 hasta los 65 años. Actualmente cuenta con unos 55 a 70, dependiendo de la época del año. Suelen ser mayormente mujeres, pero ella aclara que su gimnasio siempre tiene las puertas abiertas.

 

La joven relata que “viene gente caminando o en bici del Nebel u otros barrios de la periferia de la ciudad y ahí hasta se arman un grupo de caminata” agrega, con soltura. Ella explica que también tiene la fortuna de que sus alumnos de trabajos anteriores la sigan eligiendo, específicamente para la parte de preparación física. “Esos suelen ser los más jóvenes y que ya hacen otros deportes, explica, trabajamos ejercicios de saltos al cajón, reacción específica, dominadas y así vamos acomodando detalles (…)”

 

El trabajo de Carla se clasifica en tres ejes principales. Estos son funcional, preparación física y crossfit. Explica que mezcla distintos ejercicios para complementar la parte de fuerza con aquellos de menor intensidad. Siempre prioriza la elongación al final de su clase, para cuidar la salud de los músculos. Suele manejarse con el método de intercalar semanas: prepara 3 con ejercicios de fuerza máxima y otra, de descarga “en esa última semana es donde les enseño los nuevos ejercicios y nos preparamos el mes siguiente”, explica.

 

Si bien aclara que no cuenta con máquinas, Carla siempre resalta que está agradecida de contar con un lugar propio. “Aunque sea chiquito, yo amo tener mi propio lugar de trabajo”, asevera. Dice que, al tener un plantel tan variado, maneja los horarios de acuerdo a la demanda de sus alumnos. Yo trabajo acá de 2 a 8 PM de lunes a viernes, los sábados planifico la semana y los domingos, competimos con las “MAMIS”. Este es su otro trabajo, explica. Tres veces a la semana, de mañana, entrena un grupo de hockey para mujeres adultas en el Club Pesca. Ella es su preparadora física.

 

“Me levanto a las 6 y me acuesto casi a las 12.30 todos los días” admite. “Mi único día libre son los sábados y ahí me junto con mi familia, ellos son muy importantes para mí”. Admite que trabaja sin descanso, pero siempre agradece que la gente la siga eligiendo y confíe en ella. “Tengo algunos grupos fijos, como los de funcional a las 9 am tres veces a la semana o los de las 2 y 3 PM de lunes a viernes, Esos suelen ser los más estables”.

 

Carla asume que siempre aprende algo de todas sus clases “Mis alumnos se hacen cercanos y crecen como personas, eso me llena de orgullo” dice, con lágrimas en los ojos. “Yo siempre disfruto ver que mejoran su salud o que venir a entrenar acá los motiva a comer mejor, pero lo que me llevo es que siempre me agradecen que hallaron la fuerza para poder mirarse al espejo sin juzgarse o que hallaron una nueva motivación para su vida”

 

“Lo importante es empezar, dice, mientras haya vida hay tiempo y nunca es tarde para hacer un cambio en la salud de uno (...) Aunque el cambio visible sea pequeño, yo siempre valoro lo interno” cierra, con una sonrisa.

 

Finalmente, se adjunta el Instagram de su página por consultas

@zonaacorps

Teclas de acceso