“El día siguiente lo destinamos a una de las excursiones. Hicimos un paseo en catamarán por el lago Nahuel Huapi y visitamos la isla Victoria, donde almorzamos. Luego fuimos al Bosque de Arrayanes. Así que para la mayoría de los integrantes de la banda no solo fue su primera experiencia en avión, sino también en una embarcación. Alimentamos a las gaviotas y disfrutamos de las montañas nevadas”, agrega.
“El sábado viajamos a San Martín de los Andes para la segunda presentación. En la plaza nos esperaba la Orquesta Sinfónica de San Martín de los Andes que tocó en vivo para nosotros. Después tuvimos un encuentro didáctico, haciendo un intercambio de instrumentos; los chicos pudieron tocar un saxofón, un violonchelo y escuchar obras clásicas y música de películas. Ese día tocamos en el Teatro San José de esa ciudad. Cenamos con las organizadoras del evento y nos hospedamos en la casa parroquial de Cáritas, frente al teatro”, comenta Adriana Baracat en otro tramo de la entrevista.
“El domingo emprendimos el regreso a Bariloche. Paramos en los Siete Lagos y almorzamos en Villa La Angostura, en un precioso día de sol. Al llegar fuimos para el Centro Cultural Cre-Arte, para personas con discapacidad, donde nos esperaban Los Guardines, una banda con las mismas características de Seres Vibrantes: son jóvenes con discapacidad que tienen el talento musical a flor de piel. Los chicos intercambiaron teléfonos, Facebook, se hicieron amigos y compartieron unas pizzas. Lucrecia Cáceres, una kinesióloga que trabajaba en El Solar y actualmente vive en Bariloche, es quien gestionó para que nos prestaran los instrumentos musicales y no tengamos que llevarlos desde Colón”.
A modo de balance, la profesora de música y directora de la banda, destaca: “La gira fue exitosa, todo resultó soñado. Mondo Franko nos acompañó para tomar imágenes y está planeando hacer el documental de Seres Vibrantes. También agradecemos a Carla Rossi, que fue nuestra armoniquista invitada y ya es una de nosotros. Esto recién empieza. Pese a los 8 años de trayectoria, sentimos que tenemos mucho más para dar. Este viaje es para recordar en el corazón y estamos convencidos de que es una puerta que se abre para que otras instituciones se animen a viajar con los chicos. Hay que planificarlo, buscar los apoyos y hacerlo. Los chicos se merecen estos paseos y está en nosotros poner las energías para que se cumplan”.