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Gobernantes de cercanía

Esta, la cercanía, es una expresión que es en la actualidad, y en realidad desde hace mucho tiempo atrás, para sobre todo en los grandes centros urbanos, se utiliza para referirse a aquellos comercios focalizados en la venta de productos alimenticios, que hasta cierto punto al menos vienen a representar lo opuesto a los mega supermercados.

 

Dado el hecho que por su proximidad y la flexibilidad de sus horarios de atención al público, se recurre a ellos generalmente para cubrir carencias impensadas de algún ingrediente de las comidas o de botellas de gaseosas. Y es en la importancia de “la cercanía”, en lo que pensamos al enterarnos de un amague de “asonada”, ya que en cierto modo se asistió a algo más que a un reclamo expresado en forma pública, por parte de vecinos del Barrio San Francisco de la ciudad de Colon –un barrio “vulnerable”, a estar al empleo de una terminología de moda, la que hasta nosotros utilizamos para disfrazar la realidad y buscar tranquilizar la conciencia- sobrepasados como se sintieron, ante las filtraciones de una lindera laguna de oxidación de desagües cloacales que avanzaban sobre su territorio.

 

Se trata de un barrio que nació con esa mala suerte que suele acompañar a los que no ya menos tienen, sino que tienen casi nada, por no decir nada. Se debe señalar que las lagunas de oxidación a las que hemos hecho referencia, estaban ya allí cuando se construyeron “los núcleos húmedos” que sirvieron de “piedra angular” de las viviendas, las que fueron materia de una labor posterior. Ignoramos, si a ese momento todavía las lagunas funcionaban, pero de lo que estamos ciertos es que estaban ya entonces mal cuidadas, sin su exigida arboleda circundante y con un alambrado perimetral inexistente.

 

Nada que pueda asombrarnos, como tampoco que esa situación fuera ignorada por los concejales de ese entonces. Al mismo tiempo que señalar que el otro límite del barrio, era el basural del municipio. Tampoco nada que estuviera de acuerdo con las minuciosas normas acerca del manejo del suelo en las que en ese tiempo se entretenían en elaborar esos mismos concejales, al mismo tiempo que las de carácter edilicio; a las cuales una y otra vez se los ha visto borrar de un plumazo, revalorizando hasta su desnaturalización la potestad -que en sus manos aparecía como casi mayestática- de “excepcionar”.

 

Pero volvamos a la reacción vecinal, en el Barrio San Francisco. Es que la misma viene a mostrar, lo que aquí nos interesa destacar, cual es la atención que debería prestarse a una revalorización de lo que cabría designar como el “gobierno de cercanía”. Porque Paraná está lejos; y mucho más lejos todavía Buenos Aires, o sea los lugares dónde “atienden los otros gobiernos”. Dado lo cual, el único con el que los habitantes pueden tener un contacto “cara a cara” -en el cual cabe que se haga presente el reclamo, la exigencia y el control- es el “gobernante local”, dicho esto en un sentido lato. Ya que es el que en principio puede dar respuesta y de no ser esta de su incumbencia hacer de “procuradores” insistentes en las alturas. Todo lo cual depende, no de la circunstancia que los vecinos invoquen y ejerciten sus derechos, sino del hecho que asuman sus responsabilidades frente a las autoridades locales; ya qué en el caso de no hacerlo, se vienen a convertir si no en cómplices, al menos en encubridores.

 

Pero que se pueda “acercar el gobierno al pueblo” y de esa manera evitar “ el distanciamiento, que no es “social” como el que ahora se nos ha impuesto, sino “gubernamental”, lo que se hace necesario, tal cual lo hemos sostenido en reiteradas oportunidades, es “empoderar a las municipalidades”, transfiriéndoles incumbencias, las que en la actualidad son no siempre bien ejercitadas por funcionarios que están demasiado lejos, y respecto a los cuales, los cuadros administrativos locales cada vez se los ve más cómodos cumpliendo un rol de mero “ buzones; si se tiene en cuenta que en lugar de resolverlas, buscan enviar “hacia arriba” toda presentación o expediente que llega a sus manos.

 

O sea que se hace indispensable una descentralización profunda de la administración pública, tema que no es esta la ocasión de explayarnos, aunque si no se puede dejar de pasar la oportunidad para señalar el hecho que resulta inexplicable que “los partidos políticos municipales” cubiertos todos ellos del ropaje del “vecinalismo” no hayan hecho de una reivindicación de este tipo, una verdadera bandera que toca a lo que es auténticamente político.

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