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¿Cuáles son los indicadores que importan? Desde el punto de vista de los grandes temas de la política y la economía, cabe decir que en los últimos días hubo una abrumadora mayoría de noticias positivas: el déficit de cuenta corriente en el primer trimestre del año fue de casi un cuarto del de un año atrás, gracias a la notable mejora de los números del comercio exterior; tras la recompra de letras intransferibles que estaban en manos del Banco Central, la deuda pública cayó unos 17 mil millones de dólares en mayo y redujo la porción de la deuda que está denominada en moneda extranjera a 50% del total (desde 52% un mes antes); el PBI creció 2,3% interanual en el primer trimestre; en abril, los salarios formales del sector privado volvieron a crecer más que la inflación después de siete meses de caída; el 7,8% de la tasa de desempleo informada por el INDEC compara con el 7,9% de un año atrás, y el índice de Confianza en el Gobierno creció después de cinco meses y se mantiene en un saludable 41% a poco más de un año de las elecciones de 2027.

Estas noticias de la semana confirman el buen momento de la macroeconomía, e incluso podrían sugerir que algunas partes golpeadas de la microeconomía pueden haber empezado a levantar cabeza. Como frutilla del postre, les sobrevino una combinación de noticias que deberían ayudar a despejar varias dudas en el frente financiero y cambiario. El Banco Mundial, el BID y la CAF aprobaron en sus respectivos directorios el otorgamiento de garantías que en conjunto suman unos US$3.000 millones. Casi en simultáneo, el Ejecutivo Nacional emitió un decreto que permite al Tesoro obtener préstamos en el exterior por hasta US$5.000 millones, presumiblemente utilizando esas garantías de los organismos para reducir el costo de endeudamiento. ¿Qué significan estos números? Que casi todas las necesidades para el servicio de los bonos de la deuda externa en 2026 y parte de 2027 estarán cubiertas, si el préstamo garantizado finalmente se consigue. De lo cual se deduce que, más que un mero ejercicio teórico, es muy relevante: libera al mercado de cambios de la competencia del Banco Central y al de crédito doméstico de la competencia del Tesoro.

¿Por qué, entonces, los bonos y las acciones cayeron, y el dólar subió esta semana? Las cosas que mira y le importan al mercado financiero no siempre son las mismas que les importan a los titulares de los diarios, a los economistas o a la gente. Se acostumbra a decir que el mercado financiero anticipa el futuro, lo cual es una verdad a medias: apenas puede reflejar lo que la mayoría piensa acerca del futuro, pero no lo que efectivamente vaya a ocurrir.

En Argentina, la única pregunta relevante que se hacen quienes compran y venden acciones y bonos tiene que ver con la política: ¿va a ser reelecto Milei? Una pregunta que, bien razonado, no vale la pena hacerse. Si la respuesta fuera “no”, el efecto bajista sería mucho peor que el beneficio que traería una respuesta positiva; el mercado financiero es naturalmente optimista. Quien se lo pregunte, y solo invierta bajo el supuesto de que la respuesta debería ser “sí”, debería revisar su estrategia. Si va a entrar en pánico en el escenario opuesto, será porque buscó una oportunidad de corto plazo, no invirtió en las fortalezas del país o de sus empresas. Hay una gran diferencia entre tradear a corto plazo e invertir con convicción.
Fuente: El Entre Ríos

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