Hoy Urribarri vive un exilio dorado como presidente de la Cámara de Diputados de la provincia y dicen los que saben que ya no vive en Paraná ni en Concordia sino en Buenos Aires. Cualesquiera sean sus aspiraciones políticas para el futuro, las tiene bien guardadas, pero sí parece claro que aspira a que su hijo Mauro, hoy ministro de gobierno de Bordet, siga sus pasos y logre emularlo como un exitoso de la política. Un proyecto incierto y algo vidrioso, pero ciertamente no imposible, a la vista de lo que estamos acostumbrados en este país. Mientras tanto, su situación judicial seguramente le esté provocando sensaciones crecientes de incertidumbre, con acusaciones de enriquecimiento ilícito motorizadas por varios abogados de Paraná.
En este contexto de "todos sabemos que se hizo rico y encima lo muestra sin culpa y con desparpajo" se destaca la reciente publicación del libro El Clan, del periodista Daniel Enz, editor responsable de la revista capitalina Análisis Digital. Seguramente Enz no sorprenda nunca a nadie con sus dotes de escritor, el libro está muy discretamente escrito, de a ratos es aburrido, y carga las tintas hasta el fastidio sobre un sinnúmero de detalles irrelevantes - tal vez para darle volumen-, pero tiene su mérito en que deja constancia por escrito y para la posteridad de lo que este inasible personaje verdaderamente representó para Entre Ríos.
Urribarri se enriqueció a costa del estado entrerriano y dejó que muchos de los de su entorno también lo hicieran, pero aunque pueda haber dudas respecto de si la justicia entrerriana alguna vez se va a ocupar del caso con la seriedad que se merece, no las hay en cuanto a que este libro es una contribución importante a una carga documental que ha de resultar lapidaria para este ex gobernador y toda su administración.
Tampoco ha de salvarse de este veredicto el peronismo provincial, mucho menos el de Concordia, partícipes necesarios y voluntarios cómplices de esta época de despojo del estado provincial y desprecio al común de los entrerrianos. El sueño entrerriano, ¿se acuerdan de aquel slogan?, fue el sueño de Urribarri y no el nuestro, tal vez también el de un entorno que soñó con acompañarlo a Buenos Aires.
No se le puede pedir a Bordet que haga un ranking respecto de cuál de los funcionarios del gobierno anterior o ahora del suyo tiene el quincho más grande en el fondo de su casa, recurrente detalle risueño al que sí hizo alusión Daniel Enz en su obra, para dirimir responsabilidades y culpas. Sí que libere de presiones a la justicia provincial para que haga su trabajo como corresponde y también para que investigue con minuciosidad las sospechas de desfalcos varios que incluyeron a la administración provincial y a organismos provinciales, con el centro de atención tanto en Paraná como en Concordia (CAFESG y CTM).
Al resto de los entrerrianos, que acompañemos a gente como Enz en esta cruzada para lograr que se sepa la verdad de lo sucedido todos estos años y que todos los que lo merecen terminen presos y moralmente condenados por haber sido participes de esta cleptocracia. Porque eso fue y no otra cosa.