Franco Gagliardo, titular de Obring, se refirió a los desafíos que enfrenta la unión de empresas que se hará cargo de la explotación del complejo vial.   “Este es un gran desafío. No estamos solos. Somos una unión de empresas sólidas, dos de Rosario y dos de Entre Ríos para empujar este proyecto que es muy importante para la región. No es sólo un compromiso económico, sino también el de nuestra presencia en la zona y contribuir al desarrollo de la región”. Franco Gagliardo, titular de la empresa Obring SA, una de las firmas que se harán cargo de la concesión del corredor vial Rosario-Victoria, eligió esas palabras para definir lo que se viene para los próximos 30 años en la ruta nacional 174, que incluye el puente sobre el río Paraná, una traza que se encuentra “con un deterioro importante”, expresó.   Obring SA resultó adjudicataria del tramo que incluye esa ruta en el primer proceso de concesión vial de la gestión de Javier Milei. La novedad llega en un momento en que ese corredor venía con serios problemas de mantenimiento tras la finalización del contrato con la anterior concesión.   En declaraciones a LT8, Gagliardo contó que transita “frecuentemente la ruta y su actual estado es una de las peligrosas del país. Ahora estamos en el proceso que tiene el Estado con sus cuestiones burocráticas, todavía no está la adjudicación oficial o terminada. Nosotros pasamos la tarifa de peaje más barata. Ahora el Estado debe verificar antecedentes y analizar la oferta. Quedan formalidades con las que hay que cumplir”.   La constructora local presentó una oferta de peaje de 3.385,80 pesos, por debajo del tope oficial de $4.050 y apenas por encima de la tarifa de referencia fijada en $3.300.   En ese sentido, Gagliardo subrayó: “El Estado fijó un precio tope de peaje que se podía cobrar. Eso es en base a estudios propios y también a la viabilidad económica. Este proyecto no tiene ningún tipo de subsidio del Estado. Toda la inversión que se hará en mantenimiento saldrá de la tarifa de peaje. Hay que tener en cuenta que esto no es sólo una ruta, es un complejo vial, donde hay puentes e iluminación artificial en varios sectores a mantener. El peaje lo calculó el Estado y nosotros pasamos una tarifa por debajo de ese tope”.   “De la tarifa del peaje, nada va a pagar el Estado, lo hará la sociedad. Es un nuevo paradigma. Acá no habrá subsidios. Los corredores viales existían, pero todos eran subsidiados o no se realizaban las obras necesarias para mantenerlo. Esto cambia el sistema de concesiones que se venía implementando”, agregó el empresario rosarino.