Este miércoles, el programa Despertá con Nosotros, por Oíd Mortales Radio y Radio 12, comenzó con una breve columna de opinión, un mensaje conmovido y agradecido a una argentina que fue capaz de dar la vida para salvar a un niño que recién conocía.   “Marilena es hoy el nombre de la esperanza”, dijo Osvaldo Bodean, y abrió la mirada para asegurar que hay muchas “Marilenas” en el pueblo argentino, que anónimamente son capaces de sacrificarse por los demás.     Quien me diga que la Argentina está perdida, que es un país decadente, de gente egoísta que roba vacunas, que no cuida los bienes públicos, que es indiferente al dolor ajeno de millones de hermanos y hermanas pobres e indigentes… quien esto me diga lo hará porque ha quedado apresado por la agenda de los medios, a los que nos cuesta ver otras cosas… Pero esa agenda NO es toda la agenda ni es toda la realidad.   A quien me diga que la Argentina está perdida, en estos momentos me invade la certeza de poder responderle que no es tan así, desde una mirada cargada de esperanza pero también de realismo. Me atrevo a gritar que NO TODO ESTÁ PERDIDO.   Si Dios ante los ruegos de Abraham decidió no destruir a Sodoma porque allí había al menos un pequeño puñado de justos, también hay salvación para Argentina porque en nuestra Patria querida hay mucho más que un puñado de gente buena. Es más, hay millones.   Esta esperanza que afirmo sin titubeos tiene hoy, ahora, en este instante, un nombre propio: Marilena. Es el bello nombre de esta médica veterinaria de 26 años, una experta nadadora que murió al naufragar su kayak en las aguas heladas de un lago de Santa Cruz.   Marilena Bossio falleció porque ofreció su vida para salvar a un chico de 8 años que acababa de conocer.   Los testimonios de quienes la conocieron coinciden en describir en su entrega por el trabajo, su solidaridad.   Marilena le dio su salvavidas a un niño que no conocía. Se conmovió al verlo temblando de miedo y de frío. No dudó en desprenderse de aquello que a ella le podía asegurar la sobrevida.   Se me ocurre que Marilena es el nombre de la esperanza en el comienzo de este día. Marilena representa a millones de argentinos anónimos, que todos los días protagonizan gestos simples de bondad, de compromiso con los hermanos, en la empresa, en el barrio, en el merendero, en las salas de los hospitales, en las oficinas, en las fábricas, en los asilos…   Son esos argentinos que jamás se les ocurriría saltarse la fila aunque les dijeran que no es delito. No se les ocurre hacerlo porque no soportan estar pisoteando a quien tienen delante.   Son esos argentinos a los que jamás se les ocurriría aprovecharse de una posición de poder en el Estado para hacer turbios negocios o acomodar a amigos y familiares.   ¡Gracias Marilena! ¡Qué tremendo testimonio el tuyo!   No estoy a la altura de tu grandeza, no soy digno siquiera de invocarte, pero te invoco, sí, para que nos inspires, para que sea posible una Argentina mejor, que potencie a tantas personas como vos, dispuestas a darlo todo, incluso a gastar la propia vida por los demás.