Una alerta originada en la localidad de General Alvear (departamento Diamante) forma parte de las nueve investigaciones abiertas en distintos puntos de Argentina a partir de reportes del FBI sobre conversaciones que contenían expresiones vinculadas con posibles hechos violentos y amenazas realizadas a través de plataformas digitales.   La información fue remitida a la Policía Federal Argentina, que inició actuaciones para determinar la identidad de los usuarios involucrados, establecer desde qué dispositivos se produjeron las conversaciones y, fundamentalmente, determinar si se trataba de expresiones aisladas o si existían elementos que permitieran considerar la posibilidad de una acción concreta.   En el caso de Entre Ríos, no se difundieron detalles sobre el contenido específico de la conversación detectada en Alvear, ni sobre la identidad o edad de la persona investigada. Tampoco trascendió públicamente que el expediente haya derivado en un allanamiento o que se hayan encontrado armas u otros elementos relacionados con una eventual amenaza.   El caso entrerriano     General Alvear es una pequeña localidad ubicada en el distrito Palmar del departamento Diamante, sobre la costa del río Paraná. De acuerdo con datos oficiales de población, cuenta con 603 habitantes según el Censo 2022, el último registro oficial a nivel nacional.   El pueblo forma parte de la zona de la histórica Colonia General Alvear, donde en 1878 se produjo uno de los procesos colonizadores más importantes de la región con la llegada de los denominados alemanes del Volga o ruso-alemanes. Aquellos primeros pobladores se organizaron en distintas aldeas que todavía forman parte del paisaje y la identidad de esta zona del departamento Diamante.   General Alvear se encuentra aproximadamente 27 kilómetros al norte de la ciudad de Diamante y unos 40 kilómetros al sur de Paraná, en una zona estrechamente vinculada al río Paraná y a las actividades productivas y rurales de la región.   La alerta que involucró al lugar surgió de una conversación mantenida mediante una plataforma de inteligencia artificial. Según la información difundida por Infobae, el reporte fue posteriormente remitido a la Policía Federal.   A diferencia de otros expedientes, en este caso no se conocieron públicamente las expresiones concretas que activaron la alerta, por lo que tampoco puede establecerse, con la información disponible, si se trató de una amenaza explícita, una referencia a un posible ataque o una conversación que presentó otros indicadores considerados de riesgo.   La investigación deberá establecer quién utilizó la plataforma, desde qué dispositivo se produjo el intercambio y si las expresiones detectadas estuvieron acompañadas por algún tipo de acción concreta.   Por ese motivo, la existencia de una alerta digital no significa por sí misma que hubiera un ataque preparado o que la persona investigada hubiera iniciado acciones para concretarlo. Ese es precisamente uno de los aspectos que buscan determinar las investigaciones.   Nueve alertas en distintos puntos del país     El caso de General Alvear se inscribe en una serie de nueve reportes detectados durante un período de dos semanas en diferentes localidades argentinas.   Las alertas fueron localizadas, además, en Villa Gesell, Quilmes, Moreno y La Plata, en la provincia de Buenos Aires; Coronel Du Graty, en Chaco; Viedma, en Río Negro; Rosario, en Santa Fe; y Marcos Juárez, en Córdoba.   Los intercambios contenían referencias a posibles tiroteos escolares, ataques contra docentes, secuestros, adquisición de armas, utilización de cuchillos y otras expresiones violentas.   La mayoría de las investigaciones involucró a menores de edad y, hasta el momento, derivó en cuatro allanamientos. Los procedimientos tuvieron como objetivo establecer si las conversaciones respondían a una fantasía, una expresión violenta sin capacidad de ejecución, una amenaza concreta o un eventual plan en preparación.   Los investigadores también procuraron determinar si las personas involucradas tenían acceso a armas, vehículos u otros elementos mencionados en las conversaciones.   Un allanamiento en Quilmes     Uno de los expedientes que tuvo mayor repercusión se inició a partir de una conversación mantenida por un adolescente de Quilmes con ChatGPT, en la que habló sobre un posible ataque en su colegio y mencionó a compañeros como potenciales víctimas.   Según la investigación, el joven también había planteado la posibilidad de adelantar un hecho que habría proyectado para 2027 y había compartido una fotografía en la que aparecía con un pasamontañas con diseño de calavera y vestimenta de tipo táctico.   El reporte fue enviado el 19 de agosto por el agregado jurídico del FBI en la Embajada de Estados Unidos y posteriormente derivado al Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal.   Durante el allanamiento realizado en la vivienda fueron secuestrados dos teléfonos, guantes tácticos, un gorro camuflado y distintos pasamontañas. No se encontraron armas de fuego. La causa quedó inicialmente encuadrada como intimidación pública y, por tratarse de un menor, su identidad se mantuvo protegida.   También hubo alertas por posibles ataques a escuelas     Otro de los reportes se originó en Villa Gesell, donde un usuario escribió sobre la posibilidad de atacar a personas de una institución educativa y señaló incluso un momento determinado para hacerlo.   En Viedma, en tanto, una conversación protagonizada por un adolescente de 15 años incluyó expresiones sobre un supuesto ataque contra docentes y consultas relacionadas con la utilización de armas.   Los reportes, según la información difundida, no habrían sido analizados únicamente a partir de palabras aisladas. Lo que habría generado la intervención de las autoridades fueron conversaciones en las que aparecían combinaciones de referencias a posibles víctimas, objetivos, horarios, armas o modalidades de ataque.   Una investigación por una amenaza de secuestro     Otro de los casos se registró en Coronel Du Graty, Chaco, y no estuvo relacionado con una institución educativa.   En esa conversación, el usuario manifestó intenciones de secuestrar a una joven y formuló expresiones violentas y despectivas hacia las mujeres. El intercambio también contenía referencias al posible uso de un camión para atropellar personas.   A partir de la investigación, los agentes secuestraron el vehículo mencionado y tres cuchillos. El procedimiento buscó establecer si la persona contaba efectivamente con los medios materiales para llevar adelante alguna de las acciones descriptas en la conversación.   Las plataformas involucradas     De acuerdo con la información disponible, dos de los reportes estuvieron vinculados con conversaciones mantenidas a través de ChatGPT, localizadas en Villa Gesell y Quilmes. También fueron atribuidas a servicios de OpenAI las alertas correspondientes a General Alvear y Viedma.   Otros dos avisos surgieron de conversaciones en Claude, la plataforma de Anthropic, y fueron ubicados en Coronel Du Graty y Moreno.   Los tres restantes estuvieron relacionados con Discord y tuvieron conexiones en La Plata, Rosario y Marcos Juárez.   En todos los casos, la investigación apunta a determinar quién estaba detrás de cada cuenta, qué dispositivos fueron utilizados y si existía acceso a armas, vehículos u otros elementos mencionados en las conversaciones.   Las nueve causas continúan bajo investigación. En cada expediente, uno de los principales objetivos consiste en establecer la diferencia entre una expresión violenta sin capacidad concreta de ejecución y una situación en la que puedan existir medios, objetivos y una decisión efectiva de avanzar con un ataque.   En el caso de Entre Ríos, por ahora, lo único que trascendió públicamente es que una de esas nueve alertas fue localizada en General Alvear y que la investigación quedó en manos de la Policía Federal. Los detalles sobre el contenido de la conversación y las medidas adoptadas permanecen bajo reserva.