El poeta, periodista y político falleció el 21 de octubre de 1886, a los 51 años. Fue el autor de “El gaucho Martín Fierro”, una obra fundamental de la literatura nacional que mostró los conflictos e injusticias que atravesaban los gauchos de la segunda mitad del siglo XIX. Su legado atraviesa generaciones y convirtió su nombre en una referencia indiscutida al momento de hablar de tradición argentina. Su vínculo con una ciudad de Entre Ríos también forma parte de su historia.
De la vida rural a la obra
José Hernández nació en 1834, en los caseríos de Perdriel, en la provincia de Buenos Aires, en la chacra de su tío Juan Martín de Pueyrredón, lugar que hoy funciona como museo histórico. En su infancia, se trasladó con su familia al sur bonaerense, donde entró en contacto con la vida rural y las costumbres del gaucho.
Aquella experiencia sería una gran influencia en su producción literaria. El acercamiento al mundo rural le permitió acercarse a las formas de vida, el lenguaje y las problemáticas de un sector de la población que enfrentaba la marginación y la subsistencia.
A fines de la década de 1850, Hernández inició su labor periodística en el periódico Nacional Argentino. Sus escritos abordaban cuestiones sociales y políticas de su época y constituyeron un material que gestó el pensamiento que luego plasmó en su obra.
El Martín Fierro: la voz de los gauchos
La publicación de “El guacho Martín Fierro”, en 1872, marcó un punto bisagra en la literatura argentina. Hernández, a través del verso narrado, creó a un personaje que encarna las experiencias de un gaucho perseguido por las autoridades, obligado no solo a dejar su hogar, sino a someterse a las injusticias de una sociedad revolucionada.
La obra no se limita a retratar costumbres rurales de aquel entonces. También cuestiona las desigualdades sociales, el abuso del poder y las condiciones de vida de los marginados.
En 1879, el escritor publicó “La vuelta de Martín Fierro”, continuación lírica que sigue contando las experiencias del protagonista y sus reflexiones sobre la vida y la justicia.
Con ambas obras, Miguel Hernández inmortalizó el habla popular y las condiciones de vida de los gauchos, logrando convertirlas en materia de una de las grandes creaciones de la literatura nacional.
Su vínculo con Paraná
La historia de José Hernández también tiene un capítulo entrerriano. Su paso por Paraná, durante los años de la Confederación Argentina, forma parte de su trayectoria personal, política y literaria.
Según reconstrucciones publicadas, el escritor se casó con una mujer paranaense, María Carolina González del Solar, y bautizó a sus dos primeros hijos en la Catedral de Paraná. Estos vínculos familiares recuperan una dimensión menos conocida de su vida y acercan su figura a la historia de Entre Ríos.
Su relación con la ciudad se inscribe, además, en un período de profundas transformaciones políticas para el país: cuando Paraná fue capital de la Confederación Argentina, entre 1854 y 1861, José Hernández ofició en la ciudad como comerciante y taquígrafo del Senado. En ese contexto, la ciudad ocupó un lugar central en las disputas que definieron la organización nacional y Hernández formó parte de los intelectuales y políticos que tomaban las decisiones importantes.
La relación de José Hernández con Entre Ríos también invita a pensar en los paisanos y gauchos que habitaron la región y en las costumbres rurales que marcaron la identidad del litoral. La vida en el campo, las formas de trabajo y el lenguaje popular constituyeron parte del universo social que el escritor recuperó en su literatura.
La inmortalidad
La vigencia de Hernández también está ligada a la tradición. El “Martín Fierro” se convirtió en una referencia cultural que excedió el ámbito literario. Sus versos, personajes y reflexiones forman parte del imaginario argentino y continúan presentes en las escuelas, las lecturas populares y las celebraciones vinculadas con las costumbres nacionales.
En ese sentido, el Día de la Tradición, que se celebra cada 10 de noviembre en homenaje al nacimiento de Hernández, constituye una oportunidad para volver sobre sus versos y reflexionar acerca de la cultura que construye la identidad que nos pertenece. La fecha fue establecida por la Ley Nacional N.º 21.154, sancionada en 1975, que reconoció oficialmente esa jornada en conmemoración al nacimiento del escritor.
A 140 años de su muerte, José Hernández permanece como una figura central de la literatura argentina. Su obra logró transformar la experiencia de un personaje históricamente relegado en una voz capaz de interpelar a distintas generaciones. En cada lectura del “Martín Fierro", el gaucho vuelve a hablar y sus versos recuerdan que la tradición también es la importancia de mantener vivo el pasado, en el presente.
Fuentes de referencia:
Secretaría de Cultura de la Nación;
Elonce, notas sobre el vínculo de José Hernández con Paraná y su paso por la ciudad durante la Confederación Argentina.