La audiencia del martes último en los tribunales de Concordia, convocada inicialmente para debatir sobre las pericias a los celulares del Diputado Nacional Gustavo Bordet y la Diputada Provincial Mariel Ávila –que quedaron suspendidas hasta que las Cámaras las autoricen- tuvo algunas derivaciones inusuales, una vez que el abogado defensor, Jorge Esteban Romero, procuró aprovechar la oportunidad para recusar al Fiscal José Arias, planteo al que no hizo lugar el Vocal Aníbal Lafourcade, indicándole que siga otras vías.
Romero arremetió con extrema dureza contra Arias, endilgándole falta de objetividad. El letrado citó frases de su defendido, Gustavo Bordet, en las que acusó de “antiperonismo” a Arias, y atribuyó los allanamientos a una motivación político electoral, en virtud de que –según el exgobernador- el fiscal sería amigo personal del intendente Francisco Azcué.
El Doctor Romero enumeró una serie de acciones del Fiscal, cuestionables según su óptica, máxime que en la causa -como lo reiteró en varias ocasiones-, tras dos años de apertura, no hay imputados.
“Mirando el pobre legajo que hay de Fiscalía (respecto de la pericia contable), o se ha expedido verbalmente el contador de la Procuración al que iba a consultar el señor Fiscal o bien esta defensa estima que le han sugerido tal vez que no había elementos suficientes para imputar por enriquecimiento ilícito a mi representado, y a partir de ahí empezó cada vez más una especie de cacería absurda, a ver si podían obtener algún tipo de elemento que permita conectarlo con alguna tercera persona, que tuviera un testaferro, porque no le cierran los números para imputar. A partir de ahí empezó lo de la constatación en la casa”, acusó Romero.
“Saña”
A renglón seguido, el abogado defensor sorprendió al ventilar pormenores de los allanamientos: “Tendría que haber visto su Señoría la minuciosidad con la que se procedió al allanamiento. Se revisó hasta los certificados o recetas médicas de la hija de Bordet con capacidades diferentes. Se procedió a mirar detrás de los cuadros, los televisores, para ver quién los había comprado, a hacer una revisación personal… lo dejaron en calzoncillos al exgobernador y a la señora le levantaron la ropa y le miraron debajo de los pantalones, debajo de la remera, con tan poca ética… esto demuestra la saña del fiscal…”, insistió.
En su debido momento, Arias primero, y más tarde el propio Juez Aníbal Lafourcade, explicaron por qué se procedió de tal manera. “Se hizo un allanamiento, no una constatación de vivienda. Dicho sea de paso, jamás se me hubiese ocurrido divulgar los detalles que la propia Defensa divulgó sobre el desarrollo de ese acto procesal, exponerlo de tal forma al exgobernador y a la diputada Ávila. Es un acto que se realiza porque es parte de la labor y el desarrollo propio de un allanamiento y requisa personal”, justificó el Fiscal, dando a entender que se procedió de igual manera que en cualquier otro procedimiento con cualquier otro ciudadano.
A su turno, Aníbal Lafourcade también aludió indirectamente al punto, enfatizando que fiscalía debe cumplir con su obligación, con su trabajo. “El fiscal debe revisar todo, TODO”, subrayó el magistrado. Y agregó: “Cumplieron con su función. Eso no es pesca. Analizar el teléfono no es pesca. No es pescar, es investigar. No podemos tener un órgano acusador sonso”, aseveró.
Flores, padre e hijo
En su afán por sumar reproches a Arias, el defensor Jorge Romero también sacó a relucir que personas de apellido Flores habían sido requisadas en plena calle: “A los posibles testigos los persigue la policía por la calle, y, si llevan un bolso, los paran. A Flores, con una orden judicial, lo pararon en la calle y le revisaron el bolso. ¿Qué piensan, que va a llevar la plata? Es delirante. El fiscal perdió objetividad de manera severa”, machacó.
Arias fundamentó esos procedimientos cuestionados por Romero, describiendo los nexos entre los requisados, el matrimonio Bordet y las pinturerías de Salvador Carubia. Precisó que “se hicieron requisas personales en Concordia y en Paraná a un gerente de una de las pinturerías, Flores, cuyo padre es empleado directo en la Cámara de Diputados, de la legisladora Ávila. Se estableció que había sido beneficiado por la gestión Bordet cuando lo designó en la Legislatura de manera irregular, a tal punto que la actual gestión lo excluyó como empleado de planta permanente, y ahí le tuvieron que dar un contrato, nuevamente le dieron la cobertura”, aseguró el fiscal.
De lo dicho por Romero primero y Arias después surge que los requisados fueron Norberto Germán Flores (padre) y Germán Ezequiel Flores (hijo). Lo que no fue dicho en la sala es que la requisa fue autorizada por la Justicia de Garantías con el fin de secuestrarles los celulares, objetivo que fue conseguido. Tampoco se dijo que ni uno ni otro aportó las claves y contraseñas para facilitar las pesquisas sobre sus teléfonos.
La nota de crédito
Otro dato ventilado en la audiencia, que hasta el presente no había trascendido, está relacionado con una nota de crédito presentada por la defensa.
“Se acompañaron todos los pagos de las compras de pintura, mano de obra del pintor, -contó Romero-, pero el fiscal llegó a decir que por una nota de crédito a Mariel Bordet por 43000 pesos, había un hilo conductor de que eran propietarios de las tres empresas de Salvador Carubia. ¡Nada que ver! Una nota de crédito es un documento comercial que se usa para anular total o parcialmente una factura anterior o para devolver algo, pinceles, un tarro de pintura. Nota de crédito que decía Mariel Bordet, con el apellido de casada, y el número de documento no coincidía. Y el fiscal a partir de ahí pidió allanamientos”, cuestionó Jorge Romero.
Para el Ministerio Público Fiscal, la nota de crédito no sería algo tan inocente, como una simple devolución de pinceles o tachos de pintura o la anulación de una factura mal confeccionada. En Fiscalía sostienen que la esposa del gobernador compró productos durante los últimos meses de 2025 y no los pagó, conducta que –según Fiscalía-, más allá de lo insignificante del monto, se asemejaría a la de quien fuese dueño del comercio y no un cliente más.