Además de la escuela de circo, que funciona en el Centro Cultural Gloria Montoya, la capital provincial cuenta con otro espacio reconocido por la ciudadanía como lugar de circo.
En el predio lindante al Centro Cultural “Juan L. Ortíz”, junto a varios vagones en desuso, hubo durante mucho tiempo una carpa circense, La Moringa, que en el tiempo reciente fue desarmada y no se la vio más.
En el mismo espacio, en los primeros días de abril, el municipio colocó un monumento al Submarino ARA San Juan. Recientemente anunció que armarán también allí una plaza, afirmando que el lugar quedó abandonado.
La secretaria de Cultura, Magda Varisco, aseguró que “ellos --por la carpa La Moringa-- se fueron hace dos años, abandonaron el lugar y nosotros ahora lo ocupamos. Si quieren volver a poner la carpa, que la pongan más allá”.
Cuando se le consultó acerca de la articulación entre el Estado municipal y las distintas organizaciones civiles, como por ejemplo la de Teatro del Bardo, señaló: “Ellos nunca nos pidieron permiso para estar en el predio lindante al Juan L. Ortíz, tampoco nosotros nos opusimos. Estamos haciendo la plaza porque ellos se fueron y dejaron absolutamente abandonado el lugar”.
Finalmente, dejó la puerta abierta a un eventual diálogo con quienes montaron en su momento la carpa circense: “No tengo nada contra La Moringa, que vengan a hablar conmigo”.
“No sé dónde, pero la carpa vuelve”
La integrante de la Asociación Civil Teatro del Bardo, Gabriela Trevisani, salió a responder a Magda Varisco e hizo un repaso por la historia de la organización y puntualmente de la carpa.
“La carpa no se levantó hace dos años, como dice Magda, sino que en julio -hace nueve meses- estuvo armada. Luego intentamos volver a montarla en noviembre para realizar allí las actividades regionales del Instituto Nacional del Teatro, pero como tuvimos muchas trabas decidimos no armarla”, manifestó.
A pesar de que la carpa hace nueve meses que no está montada, “el lugar no estaba abandonado”, aclaró Trevisani, quien indicó que “allí se hicieron tareas de mantenimiento, ahí ensaya la cuerda de tambores La Conventillo y hay talleres al aire libre, es decir, el espacio sigue ocupado ocasionalmente”.
Al dar cuenta del origen de la carpa, recordó: “En 2013 recibimos un subsidio del Instituto Nacional del Teatro que recién se cristalizó en 2015. Cuando veíamos que la carpa estaba por llegar nos reunimos con las áreas de cultura de la Provincia, del Municipio y de la Uefer (Unidad Ejecutora Ferroviaria de Entre Ríos), y se decidió que el lugar más propicio para colocarla era ese, el predio lindante al Juanele”.
La carpa se instaló el 14 de diciembre de 2015, lo que implicó la realización de numerosas gestiones con las autoridades municipales salientes (Blanca Osuna) y las entrantes (Sergio Varisco).
“Ni bien asumieron le pedimos una reunión a Magda y nos atendió el subsecretario de Cultura, Pablo Canavelli, quien lo primero que nos dijo era que había que dividir el predio, aunque nosotros le planteamos la intención de poder trabajar en conjunto para formar ahí un corredor cultural y turístico”, explicó.
“Como las gestiones no avanzaban, le pedimos directamente una audiencia al Intendente, que nos dijo que nos iba a ayudar y a dar un permiso para que siguiéramos ahí”, comentó Trevisani, que agregó: “Luego de mucho tiempo nos dijeron que ellos no tenían potestad sobre los terrenos”.
“Con todo esto queda claro que no quieren que La Moringa este ahí y eso es lo que más duele. Me parece que Magda Varisco no entiende esto de gestionar con lo que está en el territorio”, dijo en declaraciones a Radio Barriletes.
Por último, Gabriela Trevisani hizo un anuncio: “El año que viene cumplimos 20 años como grupo de teatro. Siempre nos autogestionamos y lo seguiremos haciendo. Y en ese marco, quiero adelantar que en julio próximo vuelve La Moringa, no sé dónde se va a montar, pero la carpa vuelve”.