Este miércoles a las 20, el local gastronómico “Lo de Manolo”, ubicado en la intersección de calle 1º de Mayo y la avenida de los Pueblos Originarios sufrió un incendio que consumió casi todo lo que había en el lugar. En esa tradicional esquina de la costanera de Concordia hoy sólo quedan las secuelas que dejó el fuego.
La Psicóloga Viviana Godoy había salido a caminar en la costanera y fue testigo de lo que ocurrió. Luego de ver las escenas de pérdida y desesperación compartió la noticia publicada por El Entre Ríos en su perfil de Instagram y aprovechó para llamar a la reflexión.
“Hace un tiempo elegí cambiar la tradicional frase ‘¿por qué a mí?’ por otra que dice: ‘¿por qué no a mí?’. Ya que en algunos momentos pareciera que nos creemos acreedores de un privilegio por el cual todo lo malo les ocurriese ‘a los otros’”, comenzó diciendo.
“Ayer miércoles 28 cuando atardecía me dispuse a realizar mi caminata aeróbica habitual y al avanzar unos pocos metros, de repente, advertí una humareda negra que al principio me confundió con las nubes de tormenta que estuvieron presentes a lo largo de la jornada. Luego de dar unos pocos pasos más observé grandes llamaradas rojas que asomaban por encima de los techos. Entonces me resonó nuevamente... ¿por qué no a mí? Ya que de haber salido 10 minutos antes tal vez hubiese resultado envuelta en el incendio que irrumpió en un local de la Costanera”, indicó luego.
Tras la reflexión, contó cuál es su deseo, respecto de las actitudes hacia los demás. “Deseo que al menos por hoy no estemos aislados y ensimismados en nuestro mundo, que en el corazón se nos asomen sentimientos de compasión y solidaridad hacia los damnificados y así tengamos la posibilidad de con-dolernos con ellos por más que nos sean desconocidos”.
El texto completo
Hace un tiempo elegí cambiar la tradicional frase "¿por qué a mí?" por otra que dice: "¿por qué no a mí?". Ya que en algunos momentos pareciera que nos creemos acreedores de un privilegio por el cual todo lo malo les ocurriese "a los otros".
Quizás el hecho haber optado por esta variante literaria sea un tanto sensato, pues a veces ocurren hechos capaces de recordarme lo efímero de la vida que hoy poseo.
Ayer miércoles 28 cuando atardecía me dispuse a realizar mi caminata aeróbica habitual y al avanzar unos pocos metros, de repente, advertí una humareda negra que al principio me confundió con las nubes de tormenta que estuvieron presentes a lo largo de la jornada. Luego de dar unos pocos pasos más observé grandes llamaradas rojas que asomaban por encima de los techos. Entonces me resonó nuevamente... ¿por qué no a mí? Ya que de haber salido 10 minutos antes tal vez hubiese resultado envuelta en el incendio que irrumpió en un local de la Costanera.
Tanto tiempo de pandemia en ocasiones pareciera habernos convencido de que un barbijo y algo de alcohol en gel nos permitiesen controlar "todo" lo que nos acontece. Incluso por instantes podría gustarnos creer en tal mentira.
Deseo que al menos por hoy no estemos aislados y ensimismados en nuestro mundo, que en el corazón se nos asomen sentimientos de compasión y solidaridad hacia los damnificados y así tengamos la posibilidad de con-dolernos con ellos por más que nos sean desconocidos.
Que nos acordemos también de dar Gracias porque estamos vivos y sanos, por conservar nuestro trabajo, porque nuestra casa, nuestro auto, nuestra mascota... se encuentran intactos HOY.