Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido

“¡Concordia, no sepultes la verdadera esperanza!”. El mensaje de Pascua desde Inmaculada Concepción

Bogado aludió al aborto, la droga y la corrupción

La comunidad cristiana de Concordia celebró la Pascua este sábado por la noche. Una de las ceremonias parroquiales, la que tuvo lugar en la Inmaculada Concepción, fue televisada por la Fundación María de la Concordia y difundida también a través de Video Cable.

 

La misa pascual de Inmaculada fue presidida por el párroco, el Presbítero José Luis Bogado, acompañado del Diácono Pablo Martínez, ante una multitud que colmó las instalaciones del gimnasio del Instituto del Profesorado “Concordia”.

 

En un pasaje medular de su homilía, Bogado pidió que “Concordia no sepulte la esperanza”. “Cristo, en esta noche, no solamente a esta comunidad parroquial, sino a toda Concordia, le está diciendo ‘no sepultes la esperanza, la verdadera esperanza. Concordia, en esta noche del triunfo de la vida, no sepultes la esperanza’”.

 

Más adelante, invitó a elevar “el canto de la vida” que emana de Cristo Resucitado para acallar “tantos gritos de muerte”, como las guerras, el aborto, el narcotráfico y la corrupción.

 

“La muerte ha sido vencida”

 

 

“Qué hermoso que estemos celebrando este punto más alto del triduo pascual, la resurrección del Señor”, comenzó diciendo el padre Bogado en su homilía.

 

Enseguida, apeló a una cita de San Agustín, centrada en Jesús: “Murió, pero dio muerte a la muerte” (…) “¿Dónde está la muerte? Búscala en Cristo, ya no existe. Existió, pero murió allí. (…) ¡Oh Vida, muerte de la muerte, tengan buen ánimo, que morirá también en nosotros!”. (…) “También en nosotros morirá la muerte”.

 

“La muerte ha sido vencida”, insistió el sacerdote. “Ella creyó ejercer su dominio y en Cristo ha sido vencida. Si nosotros hemos muerto con Cristo -dice el apóstol- también con Él resucitaremos”.

 

“El derecho fundamental a la esperanza”

 

 

A renglón seguido, citó al Papa Francisco en una de sus homilías pascuales: “En esta noche conquistamos un derecho fundamental, que no nos será arrebatado nunca, y es el derecho a la esperanza. Es una esperanza nueva, viva, que viene de Dios. No es un mero optimismo, no es una palmadita en la espalda o unas palabras de ánimo de circunstancia que muchas veces se acompañan con una sonrisa pasajera. No, no es eso. Es un Don del cielo, que no podíamos alcanzar por nosotros mismos, porque por nosotros mismos, cualquier esperanza que nos demos, y que sólo arraigue y venga desde nosotros, tarde o temprano, por una circunstancia adversa, se esfuma. Esta esperanza es fuerte, viene de Dios, viene de Cristo”.

 

“El sepulcro es el lugar donde quien entra no sale, pero Jesús salió por nosotros, resucitó por nosotros, para llevar vida donde había muerte, para empezar una nueva historia que había sido clausurada tapándola con una piedra. Él, que quitó la roca de la entrada de la tumba, puede también remover las piedras que sellan el corazón”, enfatizó.

 

“No depositemos la esperanza bajo una piedra”, instó. “Podemos y debemos esperar, porque Dios es fiel, no nos ha dejado solos, nos ha visitado y ha venido en cada situación, incluso en el dolor, en la angustia y en la propia muerte. Su luz iluminó el sepulcro y hoy quiere llegar a los rincones más oscuros de la vida. Aunque en el corazón hayas sepultado la esperanza, no te rindas. Dios es más grande. La oscuridad y la muerte no tienen la última palabra. Con Dios, nada está perdido”.

 

“Concordia, no sepultes la esperanza”

 

 

“Qué fuerte este mensaje para nuestra sociedad de hoy, para nuestro país, para nuestra Concordia. Qué fuerte este anuncio para Concordia”, resaltó el padre José Luis Bogado. “Es como que Cristo, en esta noche, no solamente a esta comunidad parroquial, sino a toda Concordia le está diciendo ‘Concordia, no sepultes la esperanza, la verdadera esperanza. Concordia; en esta noche del triunfo de la vida, no sepultes la esperanza’”.

 

Bogado centró también su homilía en el “Ánimo” que Jesús da al ser humano. “Es el regalo que podríamos pedirle al Señor resucitado esta noche, que podamos escuchar de Él esto mismo que dijo a las mujeres: ´¡Ánimo! Yo estoy con ustedes’”.

 

También puso énfasis en el “Envío”. “Hay otra cosa que el resucitado hace con nosotros y es enviar. Vayan a contar, a decirle a los míos”. “El Señor es como que nos dijera ‘qué hermoso ser cristianos que consuelan, que animan, que son mensajeros de los demás, que son capaces de llevar los problemas, las cargas, los sufrimientos de los demás, qué lindo ser cristiano así, qué lindo ser cristianos así en tiempos de tanta muerte. Nosotros estamos hoy enviados y por eso llevemos el canto de la vida”.

 

“Los gritos de muerte que el canto de la vida puede acallar”

 

 

El párroco de Inmaculada invitó a elevar “ese canto de la vida” para acallar “tantos gritos de muerte”.

 

“Con ese canto, con ese anuncio de vida, acallemos tantos, pero tantos gritos de muerte. Cristianos apasionados, presurosos por llevar a Jesús, por anunciar, y por eso cristianos que acallemos los gritos de muerte que hay por tantos lados en el mundo. Con aquellos que todavía se apasionan por crear guerras y negocios en torno a las guerras, con la fabricación de más armas, tiene que llegar el canto de la vida de los cristianos apasionados”.

 

“Acallemos también con ese canto a la vida la inmensidad de tanta vida inocente terminada, acabada, fulminada. Especialmente que, con el canto de vida de los cristianos, cese el más horrendo de los ataques a la vida inocente, que cesen los abortos”.

 

“Que también se terminen aquellos gritos de muerte de tantos proveedores y vendedores de droga que matan los sueños de tantos adolescentes, jóvenes y familias enteras. Que el grito de los cristianos que tienen la esperanza en el Resucitado, acalle y haga que se termine este grito de muerte que tanto está inundando cada vez más lugares de nuestro país, que haga que se termine la carrera la muerte que produce la venta de la droga”.

 

“Que también se abra el corazón de los que más tienen, se abra el corazón de cada uno de nosotros que tenemos más que tantos otros, que se abra en la caridad para llenar las manos vacías de tantos hermanos que carecen”.

 

“Y que se acabe hermanos queridos, que ayudemos a que se acabe ese virus peor que el Covid. Hay uno peor y que está hace tanto tiempo, y que es el virus de la corrupción, que tanto infecta y sigue silenciosamente expandiéndose y matando. Ha atacado todo, no conoce límites y mata porque quita a otros tantos hermanos la vida digna, plena, que Jesús nos presenta en esta noche santa”.

 

Finalmente, la homilía del Padre José Luis Bogado finalizó con una oración a Jesús: “Señor, vencedor de la muerte, has resucitado a tres personas, a una niña, a un joven y a un adulto. Señor Jesús, tu has resucitado a tres personas, una estaba en su lecho, la niña; otra, camino al cementerio, el hijo único de aquella madre; y has resucitado a otra en plena tumba, a tu amigo Lázaro. Señor Jesús, tú que has resucitado a tres personas, has, por tu gran poder, en esta noche, que yo entre en el número de los que Tú vas a resucitar, aquí y ahora, en esa esperanza que se hace contagio para aquel que está caído”.

Teclas de acceso