“Independencia para cimentar una gran Nación”, fue el título del Te Deum que ofreció este sábado 9 de julio monseñor Luis Armando Collazuol, obispo diocesano de Concordia. El discurso transitó momentos de gratitud, de devoción a Dios, repaso histórico y finalmente una reflexión del presente que atraviesa el país.
“El Te Deum es un canto de alabanza al Dios Creador que nos ha regalado este mundo a los hombres para que lo trabajemos conforme a sus designios”, dijo inicialmente y destacó a “aquella generación de patriotas que, interpretando el creciente sentimiento de libertad de los pueblos a quienes representan y de unión de las provincias, asumieron la grave responsabilidad de declarar la independencia”.
Más adelante, recordó: “Los congresales quisieron cimentar la casa común, nuestra querida Patria, pensando en la posteridad, en nosotros. No cabe duda de que somos la razón de la sacrificada y riesgosa entrega de sus vidas, tiempo e intereses, que sin titubeos nos ofrecieron”.
Párrafos después, llegó la reflexión del presente. “En estos tiempos nuestros palpamos algunas realidades sociales que nos desafían profundamente. Percibimos que nos debilita el desencuentro, que no nos deja reconocernos como hermanos. Experimentamos dolorosamente la desigualdad, la pobreza creciente, la corrupción, la plaga del narcotráfico, la inseguridad, el descuido del medio ambiente, la angustia por el futuro, los jóvenes ni-ni y los jóvenes que se van, el desaliento de muchos que trabajan y producen”.
“Si queremos construir nuestra Nación como familia y casa de todos debemos compartir ideales fraternos, esfuerzo, honestidad y desinterés, trabajando por el bien común con diálogo y sin agravios mutuos, luchando denodadamente contra todo lo que afecta a los valores sociales y promoviendo la vida íntegra de cada argentino y de todos los argentinos”, afirmó poco antes del final.