El martes 18, comenzaron las clases de desarrollo web para todo público en la parroquia ubicada sobre avenida San Lorenzo.
Por: Agostina Zilloni*
“En el curso se enseña, de lo más básico que es lógica de computadoras, hasta diseño web, desarrollo del front y del back de una página”, comentó Juan, programador y técnico en informática, quien se encarga del dictado de clases.
El curso está destinado a cualquier persona interesada, pero tiene un mínimo de edad de 16 años “por un tema de conocimientos previos”, aseguró Juan. Las clases se desarrollan los días martes, jueves y sábados, en tres turnos distintos: durante la mañana desde las 9 a las 11, por la tarde de 14 a 16 y a la noche de 19 a 21 porque, según ellos, intentan acomodarse a “los horarios de la gente”.
La sala de informática cuenta actualmente con alrededor de ocho computadoras que fueron provistas por un grupo de hombres de Buenos Aires que “se fueron involucrando en la misión de la Parroquia, en los distintos proyectos, emprendimientos y uno de los que más les gustó fue el de hacer un curso de computación”, dijo Néstor Toller, párroco del lugar. Esta sala funciona actualmente donde se encontraba la farmacia de la Parroquia, “tuvimos que primero trasladar la farmacia y hacerle un espacio más grande, y en ese lugar de la farmacia que es más seguro, más íntimo, se armó la sala de computación. Después hubo que equiparla con todo lo que es instalación de luz, la parte de conectarla a internet y también el equipamiento de dónde poner las computadoras, las sillas. Fue un trabajo muy lindo”, agregó.
Sobre por qué decidieron ofrecer las lecciones en desarrollo web, para el profesor, “los cursos como los que brinda la Parroquia como son los de panadería, cocina, están buenos, pero sabemos que el mundo va hacia otro lado, al mundo de la programación, de la tecnología, la computación y por eso surgió esta inquietud en nosotros de caminar un poquito más para allá de los cursos tradicionales”. También, es una forma de que todos tengan igualdad de oportunidades, “hay gente que quizás no la dejan entrar a la facultad sin la secundaria terminada o quizás hay cursos que están muy caros. Hay un curso que yo estaba haciendo que en ese entonces me salía u$d 4.000”.
“Quisiéramos que les abra las puertas a algunas personas para trabajar, que realmente tenga una salida laboral, que sea teórico pero sobre todo muy práctico, que a su vez sea básico para quien recién se está iniciando pero que también les de herramientas para un crecimiento”, comentó el sacerdote luego.
Dar oportunidades
Néstor puntualizó en que “hoy tendría que haber en todos los barrios esta posibilidad. Uno descubre este potencial en la gente, pero si no les das las herramientas, la formación y sobre todo, la contención. Uno porque quizá tiene su familia, está calentito, en un lugar acogido, entonces te da ganas de estudiar pero cuando en tu familia hay un ambiente de droga, de violencia, no te da ganas. Entonces, creamos espacios; es mucho más que un docente con una computadora enseñando, tratamos de que sean espacios de encuentros, que te sientas amado, porque el amor es el que te potencializa para que vos des lo mejor que tengas de vos, que quieras seguir soñando y que puede ser un camino diferente”. Para el cura, la informática es esencial para los niños, jóvenes y también para los barrios.
“Hoy es el primer paso. Cuidamos de no confundir, de no politizarlo, de no aprovechar de la gente, que sea realmente algo genuino, con un compromiso real y que despacito vaya abriéndose el camino. Las puertas están abiertas a todas las posibilidades”, finalizó Toller.
Aquellos interesados pueden inscribirse en la secretaría de la Parroquia o también pueden hacerlo acercándose en los horarios del curso.
*Estudiante de 2° año de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social del Instituto de Profesorado Concordia.