El santafesino Gustavo Gabriel Zurbriggen, actual obispo de la Prelatura de Deán Funes, Córdoba, fue designado como el sucesor de monseñor Luis Armando Collazuol en el Obispado de la Diócesis de Concordia.
Este jueves, a través del servicio de información de la Diócesis, se dio a conocer una primera comunicación dirigida a toda la comunidad. “Apenas hecho público mi nombramiento como nuevo Obispo de Concordia deseo inmediatamente ponerme en contacto con Uds. para saludarlos y compartirles que siento esta nueva misión como un nuevo llamado al seguimiento de Jesús”, destacó inicialmente.
“Ahora nuevamente el Señor vuelve a llamarme, a decirme “sígueme”, para ser discípulo y pastor entre Uds. Como discípulo quiero aprender siempre de Jesús, el Maestro”, afirmó con una misiva escrita desde Deán Funes. “Como Obispo, deseo ser servidor de Uds. haciendo presente con mi enseñanza y con mi vida el amor y la misericordia del Buen Pastor”, indicó.
Sostuvo, además, que “con mucha alegría y disponibilidad asumo esta misión que el Papa Francisco me encomienda. Voy a sumarme al camino pastoral que han decidido comunitariamente hace varios años, cuando en 2008 promulgaron el Plan Pastoral Diocesano”.
“Rezo por ustedes desde el momento en que recibí la noticia de mi nombramiento. Recen por mí, para que sea el pastor que ustedes han pedido en la hermosa oración por el nuevo Obispo que han rezado en este tiempo”, dijo luego.
La carta completa, a continuación:
Deán Funes, 21 de junio de 2023
Queridos hermanos y hermanas de la diócesis de Concordia:
Apenas hecho público mi nombramiento como nuevo Obispo de Concordia deseo inmediatamente ponerme en contacto con Uds. para saludarlos y compartirles que siento esta nueva misión como un nuevo llamado al seguimiento de Jesús. Hace muchos años sentí la vocación al sacerdocio ministerial. Y respondí confiando en el amor fiel y en la misericordia de Dios. Después fui llamado al episcopado en la Prelatura de Deán Funes, en la que sirvo desde hace casi 12 años. Ahora nuevamente el Señor vuelve a llamarme, a decirme “sígueme”, para ser discípulo y pastor entre Uds. Como discípulo quiero aprender siempre de Jesús, el Maestro. Como Obispo, deseo ser servidor de Uds. haciendo presente con mi enseñanza y con mi vida el amor y la misericordia del Buen Pastor.
Con mucha alegría y disponibilidad asumo esta misión que el Papa Francisco me encomienda. Voy a sumarme al camino pastoral que han decidido comunitariamente hace varios años, cuando en 2008 promulgaron el Plan Pastoral Diocesano. Con entusiasmo apostólico deseo compartir con todos Uds., laicos, consagradas, diáconos permanentes y sacerdotes, el anuncio del Evangelio que es la verdadera razón de la existencia de la Iglesia. La Iglesia “existe para evangelizar, es decir para predicar y enseñar” nos decía san Pablo VI1. Y “dar a conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo”2, nos decía el documento de Aparecida.
Pronto nos encontraremos para empezar a caminar juntos y continuar siendo Iglesia “en salida” que va al encuentro de todos para anunciar la alegría del Evangelio que “llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”3, como nos enseña el Papa Francisco.
Rezo por Uds. desde el momento en que recibí la noticia de mi nombramiento. Recen por mí, para que sea el pastor que Uds. han pedido en la hermosa oración por el nuevo Obispo que han rezado en este tiempo.
Los abrazo con afecto fraterno. Que a todos nos cuide el corazón maternal de María Inmaculada de la Concordia.