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Un productor entrerriano y consignatario de hacienda sufrió en un lapso de pocos días dos casos de abigeato en su campo, ubicado en el kilómetro 20 de la ruta 12, tras los cuales perdió unos 150 mil pesos. Denunció que la zona es terreno liberado para cuatreros y delincuentes.

“Se nos matan de risa en la cara. Se habla mucho pero se hace muy poco y para la justicia parece que este tipo de delitos no existen”, expresó.
Los casos van en aumento
Los hechos de abigeato en el departamento Gualeguaychú no son nuevos y van en aumento: a principios de este año se supo que habían matado y faenado 40 vacas en cuatro meses y que las pérdidas rondaban el millón de pesos. “Más de un productor recibió la visita indeseada de cuatreros, que mataron y faenaron animales por un monto importante de dinero, además de la indignación que generan hechos de esta naturaleza que nunca terminan de ser aclarados”, describió Esponda el panorama de la zona rural de Perdices.

Contó que sufrió casos de abigeato en tres oportunidades y en muy poco tiempo: entre fines de 2019 y la semana pasada. Además, un vecino de la zona, cuyo campo está ubicado a 5 mil metros de la Comisaría de Perdices también sufrió este tipo de delito. “Es un establecimiento que está tierra adentro y que lo atraviesa un camino que termina en un campo. Pasando en limpio, tiene una sola salida y es la 14”, explicó, dejando en claro que la zona liberada es la de la ruta nacional.

“Alguien liberó la zona, caso contrario no se explica cómo los que perpetraron el hecho pudieron trabajar con tanta impunidad. Después de la carneada en el campo vecino al mío, a la noche siguiente me carnearon a mí; y todo sucedió cuando la mayoría de los efectivos de Brigada de Abigeato trabajaban en el primer hecho”.
El destino de la carne
Según el denunciante, la carne se ha llegado a vender a 100 pesos el kilo y mucha de la mercadería robada termina como carne picada, milanesas y hamburguesas que se ponen a la venta, sin ningún tipo de control bromatológico, en el mercado formal, lo que marca la complicidad de varias carnicerías de Gualeguaychú y la zona al comprar este producto clandestino.

“Se está tensando una cuerda que puede llegar a cortarse en cualquier momento. Por eso pido que la Justicia, los jueces y los fiscales apliquen la ley como corresponde, pongan mano dura para que esto termine de una vez por todas”, reclamó y sugirió: “La Policía tiene que trabajar de noche y sumar mayores recursos tecnológicos porque en la oscuridad es cuando actúa la delincuencia. Además, la Justicia no puede demorar dos o tres días en librar una orden de allanamiento que cuando se hace efectiva no sirve de nada, porque en ese lapso la mercadería ya está ubicada”.

“Me molesta cuando la Brigada de Abigeato me pregunta si tengo alguna sospecha sobre la gente que trabaja con nosotros: son todos personas honorables y pongo las manos en el fuego por ellos. Pero además, las carneadas que hicieron en mi campo fueron hechas por cuatreros muy conocedores sobre el tema, gente que no tiene escrúpulos”, expresó Esponda y relató el episodio más terrorífico que grafica la inhumanidad de los delincuentes: “Mataron a una vaca que estaba rompiendo bolsa, pariendo el ternero, no tienen perdón. Fue una masacre total que no puede quedar así”.
Fuente: El Día de Gualeguaychú

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