Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imagen

Agrandar imagen
Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez
Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez
Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez
Un informe de la prensa uruguaya detalla cómo el primer gobierno de Tabaré Vázquez recurrió al sector privado para obtener pruebas clave destinadas al juicio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Las revelaciones exponen que, en el pico de la tensión con Argentina, el mandatario uruguayo llegó a evaluar un escenario de conflicto bélico y buscó el respaldo político de Estados Unidos.

En el marco del litigio ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos, la defensa de la República Oriental del Uruguay requería de elementos probatorios para contrarrestar la demanda argentina, la cual acusaba la violación del Estatuto del Río Uruguay y denunciaba daños ambientales y pesqueros.

La estrategia del bufete neoyorquino que representaba a Uruguay, liderado por el abogado Paul Reichler, consistía en argumentar que la contaminación detectada en el río Uruguay no provenía de la planta finlandesa, sino del Parque Industrial de Gualeguaychú. Para demostrarlo sin alertar a las autoridades de la República Argentina, el gobierno de Vázquez debió diseñar un mecanismo de obtención de información que eludiera los canales oficiales.

De acuerdo con la investigación periodística publicada en el vecino país, la administración de Tabaré Vázquez acudió inicialmente a los organismos de inteligencia de las Fuerzas Armadas uruguayas para llevar a cabo la misión. Sin embargo, las estructuras castrenses notificaron que no contaban con agentes de campo operativos en territorio argentino desde el final de la última dictadura militar.

Ante este impedimento técnico, las autoridades uruguayas estructuraron un operativo secreto en combinación con actores del ámbito privado. Mediante la simulación de un estudio de viabilidad para un supuesto proyecto comercial, se coordinó el despliegue para tomar fotografías aéreas de la desembocadura del río Gualeguaychú de manera encubierta. El material fotográfico obtenido sirvió para reflejar las descargas del polo fabril entrerriano y fue incorporado formalmente por Reichler ante los magistrados de La Haya, sirviendo como un factor de equilibrio en el fallo dictado en el año 2010.

Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imágen

Agrandar imagen
El informe especial reconstruye la gravedad institucional que alcanzó el diferendo por los bloqueos de los puentes internacionales en la región del litoral, afectando la vinculación con las ciudades de Concordia, Colón y Gualeguaychú. Las manifestaciones en el río Uruguay y las maniobras que el Ejército Argentino ensayaba en la zona fronteriza encendieron alertas máximas en los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa de Uruguay.

El propio Tabaré Vázquez reconoció años más tarde, en octubre de 2011 durante una disertación ante estudiantes del Colegio Monte VI, el alcance de las previsiones de su administración: “Teníamos un conflicto muy serio con Argentina y un presidente tiene la obligación de plantearse todos los escenarios posibles que se pudieran presentar. No esperar a que el problema surja para ver qué hacemos. Yo me planteé todos los escenarios, desde que no pasara nada y al otro día nos levantáramos con el problema solucionado, hasta que hubiera un conflicto bélico”.

La evaluación estrictamente militar arrojaba un escenario desfavorable para el Estado uruguayo. El entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya, Enrique Bonelli, le transmitió un diagnóstico riguroso al Poder Ejecutivo respecto a las capacidades disponibles, compuestas por seis aviones de combate Cessna A-37. El jefe aeronáutico advirtió explícitamente en el encuentro: “Saldrán seis aviones cargados con municiones pero no volverá ninguno”.

Al constatar que cualquier derivación armada implicaría consecuencias negativas irreparables debido a la asimetría de capacidades materiales, la diplomacia de Montevideo activó un plan de disuasión política y la búsqueda de alianzas con terceras potencias. Esta política incluyó la firma de acuerdos de Defensa con Chile y la recepción de altos funcionarios del Departamento de Estado norteamericano.

El punto culminante de la estrategia geopolítica uruguaya se concretó en los encuentros bilaterales con el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. El mandatario del país norteamericano ratificó su respaldo a la posición de Uruguay durante una recepción en la residencia del embajador Frank Baxter, manifestándole formalmente a Vázquez: "Mr. president if you have any problem just pick up the phone and call me" (Señor presidente, si tiene algún problema, simplemente levante el teléfono y llámeme).

Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imágen

Tabaré Vázquez con George Bush Agrandar imagen
Tabaré Vázquez con George Bush
En sus declaraciones posteriores de 2011, Vázquez justificó los objetivos de su visita a la Casa Blanca en septiembre de 2005 y la necesidad de contar con soporte externo frente a la administración de Néstor Kirchner: “Fui por razones comerciales, para estrechar los lazos comerciales de ese país y el nuestro. Pero también Uruguay necesitaba un respaldo, como dice Martín Fierro: ‘Todo gaucho necesita un palenque’ ”.

Asimismo, el expresidente uruguayo detalló la gestión directa realizada ante la secretaria de Estado norteamericana para dar visibilidad pública al alineamiento de Washington: “También le pedí a la señora canciller Condoleezza Rice que dijera, si ella lo entendía así, porque ya me había reunido con ella en Santiago de Chile, que Uruguay era un país amigo y socio de Estados Unidos... y que le pidiera al presidente Bush si era posible que dijera lo mismo. Y así fue. Dijeron: ‘Uruguay es un país amigo y socio de Estados Unidos’; y se aplacaron los ánimos”.
Fuente: El País - El Entre Ríos

Enviá tu comentario