Una de las caras más gratas y en apariencia menos valoradas del “comienzo de temporada” turística “semiabierta”, es la posibilidad de reencontrarnos con viejos amigos muy queridos, cuyas caras habían quedado casi olvidadas como resultas de la cuarentena más prolongada del mundo, que supimos conseguir, amigos como somos de “hacer las cosas a lo grande”.
Pero por una vez más, al menos, hubo ese tipo de encuentros, en el caso al que nos referiremos de dos de esos amigos, que tuvieron la fortuna de no ser salpicados por la peste. Y según se nos relata, luego de “estrecheces” transgresoras esperables de la distancia social, en un momento dado, surgió del amigo que en esta ciudad vive, la pregunta inevitable acerca de Colón, “¿cómo lo encontraste?”.
La respuesta del visitante asiduo, llegó luego de un no precisamente cortísimo periodo de reflexión. En conclusión, y dicho esta con palabras que son nuestras, pero interpretan las suyas, vino a decir no otra cosa que nota que la ciudad perceptiblemente se está volviendo más ordenada y prolija. A lo que puso como ejemplo, las mejoras constatables en la calle Combatientes de Malvinas, a la que la ve sorprendentemente sin pozos y sin surcos que la crucen, provocados por las lluvias. En realidad, nada que en Colón no se advierta, aunque puede haber algún “recalcitrante” que se niegue a admitirlo.
Pero de cualquier manera el “visitante asiduo” dio tácitamente en la tecla. Ya que es comprender que no se puede hacer todo de golpe, y se debe seguir una hoja de ruta en la que queden establecidas prioridades, pero también es de esperar que, terminada la temporada, comience en Colón una acción sistemática y permanente para que en todo tiempo las calles de la ciudad se las pueda transitar, e inclusive se las vea. “como se debe”. Al mismo tiempo que se avanza en la atención de otra situación mucho más compleja, ya que ella implica abrir los bolsillos flacos de los vecinos frentistas, y no se trata de otra cosa que no solo de reconstruir veredas, sino también construirlas donde ellas son inexistentes. Un plan de esta naturaleza, podría incluir la gestión de un crédito por parte de la municipalidad local, de manera de facilitar este tipo de obras, que a su vez significaría un aumento en la demanda de trabajo. Y casi seguro estamos, ese reclamo –deslizado a medias por ese “visitante asiduo”- se lo puede ver repetido en numerosas localidades de nuestra provincia. Y hacerlo nuestro no implica que no seamos conscientes de atender a la necesidad de que cada familia encuentre en todas partes con una vivienda digna, pero se trata de cuestiones que transitan por carriles diferente.