Lo que sigue no es otra cosa que una manera de ilustrar a nuestros lectores sobre la manera en que se escribe una nota periodística, en función de una situación actual y de sus antecedentes.
La situación no era otra cosa que lo que todos hemos podido observar en Colón acerca del estado de sus calles, luego de habernos acostumbrado a verlas tan solo desechas y polvorientas, luego de soportar, tal como sucedió con toda la región, los efectos de una prolongada sequía a la que sin temor a equivocarnos se puede considerar como “histórica”.
Ya que como consecuencia de la conocida ineptitud de la administración municipal en la materia -no se trata de una “maldad” de nuestra parte, sino que es un juicio no solo comprobable sino de pública notoriedad- “las prácticas sensatas y a la vez correctas” no son una habilidad que puede señalarse como “el fuerte” de su gestión, desde el mismo momento en que cayó sobre la ciudad un “aguacero en serio”, se hizo evidente que el agua que veíamos caer de una manera agradecida, en muchas, por no decir en la mayoría de nuestras calles, circulaba por cualquier parte. . . menos por donde debía correr.
Dicho de una manera clara y contundente: no lo hacía por las cunetas. Las que no siempre estaban tapadas o desechas, dado lo cual la situación descripta a nuestro entender de legos en la materia, era consecuencia del inexistente, o al menos deficiente, “abovedado de las calles”.
Es así que ante esa circunstancia, y teniendo presente que la situación no es nueva, a pesar de haber quedado olvidada, examinamos nuestros archivos en búsqueda de antecedentes.
Fue así como nos encontramos con una nota que apareciera en nuestra edición del 8 de mayo de 2013 (la que puede consultarse en internet con el título que llevaba "Darse cuenta de que el agua busca su nivel") aparece “con foto y todo” -fotografía que creemos luego de su examen, haber sido tomada en calle Cepeda, en su intersección con Peyret- y cuyo encabezamiento viene acompañado por un subtítulo que señala “Los funcionarios de los últimos diez años no se dieron cuenta”.
En la nota referida, cuya reproducción efectuamos, se decía que “no se trata de hacer del tema una polémica. Que se insinúa cuando puede leerse que “el agua no busca su propio nivel”, expresión común pero que está equivocada. Lo que se pretende decir es que el agua se mueve y tiende a ir hacia donde tendrá menor energía potencial, y eso es lo más cerca del centro de la tierra. O sea lo que los geólogos denominan “nivel de base”.
Y se agregaba: "De lo que se trata en cambio es de señalar que los funcionarios municipales nunca pondrán remedio a los cortes producidos por la lluvia en el tramo de la calle Combatientes de Malvinas comprendido entre Alejo Peyret y Belgrano, con solo contentarse en rellenar una y otra vez y pasar la motoniveladora en ese sector como lo vienen haciendo desde hace más de una década".
Por lo que se ve a los diez años que entonces habían pasado, se han sumado otros cinco y ahora son quince años los que nuestra administración municipal sigue sin aprender, con ese empecinamiento que suponemos parte de la falsa creencia que a fuerza de voluntad podemos llegar a hacer desaparecer a la ley de la gravedad, mal que le pese a Newton y sus acólitos (¡!).
Fue en ese punto que recordamos una pegadiza propaganda de Tiendas Roveda, que en tiempos ya inmemoriales utilizaban en Buenos Aires un slogan que afirmaba que “el tiempo pasa y la ropa queda si es de… Roveda”.
Dado lo cual bien se puede remedarlo diciendo que “en “Colón (y vaya a saber en cuántas otras localidades entrerrianas) para sus calles el tiempo pasa, pero quedan… sus pozos y grietas”.