La información acerca de reparaciones efectuada en la ciudad de Colón, en el Centro de Integración Cultural de unos de sus barrios, nos ha llevado a hacernos reflexiones que van más allá de lo que es un inaudito anuncio. Lo cual es el hecho que en el edificio que lo alberga se construyen desagües pluviales, buscando dar solución a los anegamientos del salón principal, mientras se reparan rejas y reponen vidrios rotos. Precisamente circunstancias que vienen a ser lo contrario del ejemplo que se espera encontrar en un edificio con un destino como el señalado, ya que es algo que viene a mostrar la mala práctica notoria al momento de construirlo –de otra manera no se explica el referido anegamiento–.
Aunque es algo que no puede causar demasiada extrañeza; sino que viene refirmado por la falta de cuidados del mismo, en lo que aparece como una continuidad coherente, con los originarios defectos de construcción. Ello es lo que, tal como indicábamos, nos ha llevado a reflexionar acerca de la importancia que reviste la existencia de este tipo de “centros”, sobre todo en el caso de los denominados “barrios vulnerables”. Se trata de ámbitos en los que debe verse mucho más que un edificio, ya que deben constituirse en espacios que funcionen a pleno, desplegando eficazmente las labores que hacen a su objetivo; las cuales son lograr coadyuvar al desarrollo personal y a la integración cultural de su vecindario.
Lo que se trata de no otra cosa que la aplicación concienzuda y permanente en cada uno de esos barrios de la metodología de la “animación socio cultural”, entendiéndose por tal, según lo ha definido la UNESCO, al “conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y participar de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en que están integradas". Descripción similar a la que efectúa la Dirección General de Asuntos Culturales del entonces Ministerio de Educación y de Cultura, cuando señalaba que “la animación sociocultural intenta la toma de conciencia participativa y creadora de las comunidades en proceso de su propia organización y lucha“.
Consideramos también que entre sus objetivos debe estar a mejorar los usos y costumbres de la vida cotidiana, como una manera de hacer posible una plena integración de esos vecinos en lo que es esperable se convierta en una única verdadera comunidad. Sin por eso dejar de ser plenamente consciente, que resulta en ese aspecto tal como pretender “arar en el mar”, si acciones de esa naturaleza no vienen acompañadas por la obra pública que lleve a esos barrios agua corriente y demás servicios sanitarios y también la electricidad; al mismo tiempo que se colabora con sus vecinos en tareas de autoconstrucción y mejoramientos de sus viviendas. No nos olvidamos de la importancia que tiene el contar con un trabajo estable, pero esa es ya una cuestión distinta que escapa a estas consideraciones.