Hemos tenido ocasión de informar que la asociación informal Promociones Estudiantiles Colonenses Unidas, edición 2020, se embarcó en una iniciativa solidaria, en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto ante la pandemia del Covid-19.
Y calificamos a esa agrupación de “asociación informal” porque la misma está “floja de papeles” - como no puede ser, dada su naturaleza y objeto, de otra manera- y a la vez, también, dado que en el plano de los hechos se asiste a su “reconstitución” anual, dado que quienes la integran no son los que “promocionan”, sino quienes “egresan” de un establecimiento educativo; por haber completado su ciclo de estudios en el mismo.
De allí que su objetivo sea hasta obvio, ya que el principal es el de recaudar fondos para su “viaje de despedida” -una suerte de rito que es, a la vez, postrero e iniciático- y organizar parcialmente, al menos con esa finalidad, los festejos por los cuales se celebra la “Semana de la primavera”.
En tanto, como se ha informado, ahora además de su objetivo señalado, se la ve acompañando “circunstancialmente” por otro, cual es el de prestar un servicio de “mensajería” a adultos mayores, personas con movilidad reducida o consideradas de riesgo, que no puedan realizar sus mandados por sí mismas o por medio de familiares o allegados.
No se puede dejar de señalar el papel que le tocó jugar a la comuna de la ciudad en el lanzamiento de esa iniciativa, que habla a las claras del papel que ella puede ocupar en la promoción del “hacer ciudadano” voluntario y gratuito.
A su vez, el hecho al que nos venimos refiriendo sirve para mostrar también hasta qué punto existe en nuestras comunidades un “potencial de energía juvenil” que, al ser desaprovechada como consecuencia de falencias educativas no atribuibles específicamente a las entidades de esa clase, que podrían ser fructíferamente canalizadas en beneficio primero de la calidad de vida de nuestros jóvenes en cuanto tales, y en favor del común, después; lo vemos esterilizarse en una morosa apatía cuando no en prácticas y costumbres manifiestamente indeseables, con las que se intenta llenar falsamente ese vacío.
De allí la importancia que tendría revalorizar un “asociacionismo estudiantil” -democrático en su quehacer y plural en su ideario-, el cual llegaría a constituirse en una pieza importante en la consolidación de nuestra tantas veces remolona y hasta ausente, sociedad civil.