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Repasando la semana, el mes y el año: una newsletter sobre tiempos extraordinarios

En esta última semana y media abundaron las noticias alrededor del mundo. Tal vez lo más llamativo fueron las elecciones en Estados Unidos. Pero no fue lo único. Las vacunas, los nuevos confinamientos, la política latinoamericana, son solo algunos de los temas que llaman la atención. Y si bien el público trata de seguir y entender qué ocurre, terminan siendo más las incertidumbres que las certezas con respecto al futuro.

 

El voto por correo, un Trump que no claudica y las especulaciones acerca del cambio de mando

 

 

Una elección histórica, con números sin precedentes, en la cual ambos candidatos obtuvieron más votos (nominalmente hablando) que cualquier otro candidato en la historia del gigante norteamericano. La diferencia en el total fue de 6 millones de votos, pero la batalla fue reñida y apasionada hasta el final gracias al sistema electoral indirecto. De todas maneras, esto no termina y hay un por qué.

 

Como mencionaba Marcos Falcone la semana pasada en la nota de El Entre Ríos sobre las elecciones, el voto por correo tenía los condimentos para provocar un escándalo. Así fue. En la noche del martes, Trump parecía ser el ganador en varios estados claves. Pero con el pasar de los días se fueron contando los votos enviados por correo, que poco a poco fueron invirtiendo las tendencias en favor de Biden.

 

¿Por qué Trump denunció que hubo fraude? ¿No era sabido que los votos por correo eran, en su mayoría, votos pro-Biden? Sí, era sabido. Pero las irregularidades, fueran o no determinantes, le dieron pie al Presidente para enfocarse en la batalla legal y exigir un conteo “legal” y selectivo.

 

Como si fuera poco, a las irregularidades se les sumó la desinformación. Se cargaron mal los votos en más de una ocasión, sobran las denuncias de personas muertas que votaron por correo, se siguieron cargando votos de personas que votaron luego del día martes, se frenó el conteo en varias ocasiones y se retomó de manera peculiar, etc.

 

Son muchas las cosas que los países latinoamericanos podríamos aprender de los Estados Unidos, pero el voto por correo es algo que NO debemos imitar. Es un mecanismo que genera más dudas que certezas. En este sentido, y guiándose uno por lo que Trump dice, el actual Presidente tratará de revertir la situación y no aceptará una derrota hasta que todo se haya resuelto definitivamente.

 

Ahora bien, los medios de comunicación, las redes sociales, los manifestantes demócratas y los líderes del mundo creen que Trump es historia, y felicitaron a la fórmula Biden-Harris, que en sus redes ya se declararon como candidatos electos ¿Qué esperar de ellos? Se supone que retomarían algunos de los caminos que transitó la gestión de Obama y que optarían por una agenda más progresista, y moderada a la vez, en diferentes sentidos. De seguro será un gobierno que no pueda ignorar a los 70 millones de votantes de Trump y que tampoco tendrá un margen de maniobra descomunal, ya que la Corte Suprema y el Senado son en su mayoría conservadores y de tinte republicano.

 

En política exterior, Biden pareciera estar decidido por reconstruir los lazos con las potencias europeas, reingresar en el tratado nuclear con Irán, tener una relación menos conflictiva con China, reconfigurar las relaciones comerciales y volver al Acuerdo de París, entre otras cosas. Habrá que esperar para ver si logra mediar por la paz en regiones conflictivas, como lo hizo Trump, o si puede impedir que Kim Jong Un, el líder norcoreano, se inquiete como lo hacía cuando él era vicepresidente.

 

Los argentinos, obviamente, quedamos relegados a una segunda instancia. Más allá de las preferencias ideológicas del gobierno y de los academicistas argentinos, tendremos que estar atentos a Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock (uno de nuestros principales acreedores), a quien algunos apuntan como candidato para comandar el departamento del Tesoro. Fink, entre otras cosas, es escéptico con respecto a las posibilidades de inversión en nuestro país.

 

Covid-19: vacunas, flexibilizaciones y nuevos encierros

 

 

Este lunes, la empresa farmacéutica Pfizer, que trabaja en conjunto con BioNTech, anunció una gran noticia, que alegra sobre todo a los que más rechazan convivir con el Covid-19. En la fase 3 de los ensayos, se determinó que la vacuna es eficaz en un 90% para prevenir la enfermedad. Muy superior al 60% que se estimaba tiempo atrás.

 

¿Quiere decir que la vacuna ya está y que en 3 meses todo volverá a ser como antes? No. Ante todo, porque el análisis se basó en los primeros 94 voluntarios. Es necesario tener una muestra más representativa. En segundo lugar, la producción de la vacuna es lenta. Recién para fin de año habría 50 millones de dosis. Para fines de 2021, se estima que habrán sido producidas 1300 millones. Claro, una persona necesita 2 dosis y en el mundo hay más de 7000 millones de personas, lo que nos obliga a ser realistas y entender que falta mucho para que el mundo entero esté vacunado.

 

Eso sí, no es la única. Recordemos que la carrera por las vacunas es la versión moderna de la carrera espacial. La vacuna británica, producida en conjunto por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, también transita la tercera fase y pronto se conocerá su desempeño. La vacuna rusa, conocida como Sputnik V, parece que será comercializada pronto, a pesar de que los procedimientos para habilitarla no fueron del todo convencionales. Por último, es importante tener en cuenta qué puede ocurrir con la vacuna china, que probablemente exista desde hace un tiempo y que pronto sea adquirida por el resto del mundo.

 

El gobierno argentino está adquiriendo, por adelantado, dosis de diferentes experimentos. La duda a futuro, a medida que los controles y las restricciones, que tanto daño hicieron, desaparecen de iure o de facto, es si a alguno de los funcionarios se le ocurrirá obligar a la población a inocularse la vacuna.

 

Mientras tanto, las famosas cuarentenas siguen en el radar de diferentes gobiernos. El problema vuelve a Europa, que con la llegada del invierno, una mayor cantidad de testeos y los miedos a repetir el pasado, vuelve a los confinamientos o las medidas preventivas. Emmanuel Macron, el presidente francés, y la Canciller alemana, Ángela Merkel, quieren llegar sin ningún tipo de riesgo a la Navidad, lo que los llevó a retroceder en la liberalización de actividades frente a una nueva oleada de casos.

 

¿Lo más llamativo del nuevo confinamiento francés? Las escuelas permanecen abiertas porque se comprobó que la escolarización real es menos dañina que mantener la educación a distancia. Algo que deberán tener en cuenta los gobiernos que posponen siempre la vuelta a clases.

 

En otra galaxia, los más “felices” son los dos grandes países de Oceanía, Australia y Nueva Zelanda. Se aislaron del mundo al tener una cantidad insignificante de casos y viven como si no hubiese ocurrido nada. Pero no son los únicos: en China, el país al cual se lo responsabiliza de esta crisis, todo parece funcionar normalmente. El caso más espeluznante es Tanzania, donde el Presidente prohibió el Covid-19 por decreto. Una medida ligada al deseo de ver los estadios llenos, lo cual se hizo realidad ¿Será un remedio que adopten los países que tienen problemas mucho más peligrosos que el coronavirus?

 

Latinoamérica siempre da la nota

 

 

Nuestro continente siempre da la nota. Por ahora, López Obrador, de México, y Bolsonaro, de Brasil, esperan atentamente cómo avanzan las denuncias de fraude de Trump. México, por lo pronto, tiene demasiado en juego con los EE.UU. como para jugarse por uno u otro aspirante.

En el altiplano boliviano, donde ganó el MAS por amplia diferencia, asumió Luis Arce como presidente, acompañado por Alberto Fernández y otros líderes. Como mencionamos hace algunas semanas, Arce tiene muchos desafíos, tanto en lo económico (crisis acelerada por caída de precios de commodities y por los problemas sanitarios) como en lo político (saber mediar con los diferentes actores y líderes que se forjaron en la Bolivia post-Evo). Bolivia no es la misma que la que era hasta octubre de 2019, a pesar de que Evo volvió triunfante a través del paso fronterizo entre La Quiaca y Villazón. Son muchos los interrogantes que quedan por responder sobre lo que pueda pasar con nuestros vecinos.

 

La noticia más reciente llega desde Perú. Reciente es un decir: Perú atraviesa una crisis institucional de la que poco se habla en nuestro país. Luego de que el banquero Pedro Pablo Kuczynski renunciase a la presidencia en 2018 - no llego a completar ni dos de los cinco años de gobierno- en medio de un proceso de vacancia por incapacidad moral, su vicepresidente primero, Martín Vizcarra, ocupó su lugar. Pero el sucesor, que asumió de manera estrepitosa y sin la suficiente legitimidad, terminó de correr una suerte parecida este lunes: otro proceso de vacancia por motivos de corrupción, en donde la gran mayoría del Congreso aprobó su destitución. En su lugar asumió el presidente del Congreso, Manuel Merino. Pero como sabemos, las movidas institucionales extraordinarias, sobre todo cuando son muy bruscas, no terminan así nomás. Resta aún alguna reacción, popular (ya está habiendo manifestaciones) o política, que mueva algunas fichas del tablero.

 

Armenia vs. Azerbaiyán

 

 

La guerra que tanto revuelo causó en este último mes parece haberse tomado un respiro. Luego de tantos intentos de mediación internacional, de idas y venidas en las hostilidades, de las dudas sobre el límite de acción de una nación o la otra, todo parece llegar a su fin. El Primer Ministro armenio, Nikol Pashinyan llegó a un acuerdo con Putin y el Presidente azerí, Aliyev. Luego de perder terreno en esta encrucijada, el líder armenio accedió a firmar el cese al fuego, a devolver ciertos territorios a Azerbaiyán, y a contar con la presencia de fuerzas rusas para mantener la paz. Hay más condiciones en este acuerdo, y aunque no se conoce exactamente qué ocurrirá con Nagorno Karabaj, gran parte de los ciudadanos y políticos armenios se manifestaron, incluso violentamente, contra el Primer Ministro, debido a que éste cedió. Como explicaba en un artículo anterior, esta guerra tenía un significado muy fuerte para los armenios y para los ciudadanos de Artsaj.

 

Las noticias recorren el mundo a gran velocidad. Si bien abundan los problemas aquí, es importante ver qué pasa en Estados Unidos, qué pasa en Bolivia o en Perú, qué efecto tendrá la guerra del Cáucaso en el orden mundial o que pasa con la vacuna y el coronavirus a miles de kilómetros de distancia, porque si no uno termina llevándose una sorpresa.

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