Por un ciudadano.   Leyendo la respuesta de Sastre en la que parece intentar ganarme un partido que ni siquiera me interesa jugar, pensé que no valía la pena contestar!! Pero luego, conversando con numerosos compañeros y amigos, entendimos que cabe mencionar, a modo de cierre, que si bien no tiene sentido continuar una discusión personal, si tiene gran importancia aprovechar para pensar en NOSOTROS como SOCIEDAD y el valor de LA HISTORIA.   Por Mariano Giampaolo   El concejal, y sus dichos, son los exponentes —quizás de los más presentables, porque al menos no recurre a la violencia— de una corriente de pensamiento que afortunadamente es minoritaria en nuestra sociedad, pero extraordinariamente amplificada por determinados medios, redes sociales, operadores digitales y las recién conocidas “granjas de bots”, regadas por millones de dólares.   Y ahí está lo verdaderamente importante, qué merece la pena ser debatido: El olvido, el individualismo, el “sálvese quien pueda” y el “cualquiercosismo” que se nos imponen amplificados por algoritmos que guían los señores tecno feudales que hoy nos gobiernan a traves de ese aparatito que no podemos soltar.   Porque mientras nosotros discutimos si Perón fue militar, si estuvo o no en un gobierno de facto, si Menem indultó o quién ocupó una silla hace cuarenta años, como si se tratara de un “boca river”, dejamos de hablar de aquello que algunos necesitan que olvidemos.   El cartel del Regimiento 6 no dice que todos los militares fueron criminales. (y menos yo como admirador de San Martín, Artigas y Belgrano podría sostener semejante cosa). Ese simbolo, no juzga ideologías. Sencillo, como es, nos recuerda algo muchísimo más absoluto, imponente y grave: En Concordia hubo ciudadanos detenidos sin orden judicial, sin proceso, sin abogado defensor, sin Constitución y fuera de una institución carcelaria. Y que muchos de ellos terminaron muertos o, peor aún, desaparecidos de la historia, con la intención (nuevamente) de que nos olvidáramos.   Y eso no es una opinión mía, es una tristísima realidad acreditada judicialmente, reconocida por sus protagonistas (que lo presentaron como una guerra); Pero todavía más contundente, es una GRITO DE MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA que se gano en el corazon de un pueblo, que cada vez que lo vió en peligro no dudo en salir a calle.   Entonces el cartel no está allí para dividirnos. Está para decirnos: esto pasó y no debe pasar nunca más. He aquí precisamente el valor de LA HISTORIA. y el sentido de tener esta plática pública: "Recordemos no para vivir en el pasado, sino para evitar repetirlo".   Porque, así también, como argentinos deberíamos recordar que ya sufrimos modelos donde se prometió que entregando patrimonio, regalando recursos naturales, privatizando servicios esenciales, desindustrializando, despidiendo trabajadores y exportando capacidad científica nacional, derramaría mágicamente una prosperidad, que nunca llegó.   Lo que intentaron en los setenta (Martinez de Hoz como exponente), lo que vivimos nuevamente en los noventa (con Menem), lo que casi increíblemente repetimos con Macri y Bullrich, es una película repetida, cuyo final ya conocemos; Nada virtuoso derrama mágicamente, como nos siguen prometiendo (recordemos que estamos en los próximos 18 mejores meses de la historia). Todo lo contrario. Y ese perverso devenir cíclico, sólo es posible si logran que Olvidemos, única condición para volver a vender como novedoso aquello que ya fracasó.   Por eso prefiero no perder más tiempo discutiendo chicanas históricas; Ya que solo hacemos ese ruido que algunos necesitan, Prioricemos que hay una sociedad preocupada por cuestiones bastante más terrenales: “la heladera vacía”, la falta de trabajo, el comercio que no vende, las obras sociales que no curan, las pymes que cierran sus persianas luego de décadas de esfuerzo, la farmacia cuesta pagar, el hospital que lucha saturado, la escuela que no enseña y las selfie´s de policías obligados a mostrar algo que tienen, con qué brindarnos, seguridad.   Ahí está la discusión que importa. Me detengo por que si vale la pena debatir con una idea mucho más peligrosa que Él representa circunstancialmente: “olvidate del pasado, preocupate solamente por vos y el hoy, trabaja más horas sin registración, salvate solo y no preguntes qué ocurre alrededor”. Porque los dueños de la Argentina y el Mundo nos quieren solos, tristes y adormecidos.   Somos muchísimos más, los que creemos en una sociedad con memoria, con verdad, con humanidad, con justicia, con solidaridad en la que nadie se salva solo, si no pensando y construyendo más sociedad. Y por eso opté por expresar la voz de aquellos que me pedían escribir antes qué ignorar, para que sigamos luchando en soledad.   Solo así, quizás, podamos entender que un pueblo que conoce su historia puede equivocarse; pero un pueblo al que consiguen hacérsela olvidar está condenado a tropezar nuevamente con la misma pared, con las mismas frustraciones, con los mismos dolores y con las mismas pérdidas; Y ese es el verdadero debate que debemos darnos en cada una de nuestras familias, de nuestras aulas, de nuestros clubes, de nuestros barrios. Siempre en comunidad y con el más absoluto respeto por el otro