En estos días turbulentos de la política argentina, donde las aguas parecen agitarse con una intensidad nunca antes vista, es crucial detenerse a reflexionar sobre el estado de nuestra democracia y el funcionamiento de nuestras instituciones. Dos nombres resuenan con fuerza en este escenario: Javier Milei, el polémico economista convertido en político, y Ignacio Torres, el actual Gobernador de Chubut. Desde mi columna Rocinante, en el diario EL Entre Ríos de Colón, Entre Ríos, me propongo analizar la situación de ambos personajes a la luz de dos principios fundamentales: el Federalismo y la Constitución Nacional.   Por Rocinante(*)   Y ello me ha llevado a que se me hagan presentes dos frases, (las cuales hacen un impensado pendant con otras dos, del referido editorial) a las que cabe remitirse para entrar en materia. Son ellas las que hacen referencia, y sobre todo merecen destacarse que lo hacen de una manera indirecta, a esas guerras equivocadas en la que parecemos de una manera más que simbólica, estar enfrascados en nuestra actualidad.   La primera de ella es de Tayllerand, un talentoso y a la vez famoso estadista francés, caracterizado por su hábil modo de reciclarse, readecuándose, y seguir acomodado en sucesivos regímenes gubernamentales. Quien, cuando oficiara de ministro de Relaciones Exteriores de Napoleón, advirtió al emperador, “señor, con las bayonetas se puede hacer cualquier cosa menos sentarse sobre ellas, con lo que venía a advertir acerca de una conjetural y voluble adhesión de un ejército de aparentes incondicionales.   La otra pertenece a un famosa estratega, porque era más que un general del ejército prusiano, el cual en un ensayo publicado en 1832 titulado 'De la guerra' (me estoy refiriendo a Karl von Clausewitz) señalaba que la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios. Enunciado que en su versión simplificada viene a expresar que la guerra es la continuación de la política por otros medios.   En esta especie de guerra en que aparecen declaraciones respecto a las provincias unidas del sur, y los artículos de la Constitución Nacional y del Código Penal se citan con interpretaciones dogmáticas, mientras discutimos si Chubut es o no una provincia preexistente, parece oportuno recuperar un poco la calma.   El Federalismo, piedra angular de nuestra organización política, establece un equilibrio de poder entre el gobierno central y las provincias, reconociendo la diversidad cultural, económica y política de nuestro país. En este contexto, la figura del gobernador adquiere una relevancia particular, siendo el representante máximo del poder ejecutivo en cada provincia, investido con la responsabilidad de velar por el bienestar de sus habitantes y el desarrollo de su territorio.   Sin embargo, la gestión de Ignacio Torres al frente del gobierno de Chubut ha sido objeto de críticas y cuestionamientos por parte de diversos sectores de la sociedad. Los problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a la provincia han generado malestar y descontento entre la población, poniendo en entredicho la capacidad del gobernador para resolverlos de manera efectiva y transparente.   Desde la perspectiva del Federalismo, es imperativo que las autoridades provinciales actúen en consonancia con los principios de solidaridad y cooperación interprovincial, buscando soluciones que beneficien al conjunto de la nación. En este sentido, la falta de diálogo y coordinación entre el gobierno de Chubut y el gobierno nacional puede obstaculizar el avance hacia una salida sostenible a los problemas que aquejan a la provincia.   Por otro lado, la irrupción de Javier Milei en el escenario político nacional ha generado un debate intenso sobre el rumbo económico y social del país. Con un discurso radicalmente liberal y confrontativo, Milei ha captado la atención de amplios sectores de la sociedad, prometiendo un cambio drástico en la orientación de las políticas públicas.   Sin embargo, es necesario recordar que cualquier propuesta de cambio debe estar enmarcada dentro de los límites establecidos por la Constitución Nacional, que garantiza derechos fundamentales y establece un sistema de división de poderes para evitar abusos y arbitrariedades. En este sentido, la defensa de las instituciones democráticas y el respeto al Estado de Derecho son pilares indispensables para la convivencia pacífica y el desarrollo sostenible de nuestra sociedad.   En conclusión, la situación de Milei e Ignacio Torres nos invita a reflexionar sobre el papel del Federalismo y la Constitución Nacional en la construcción de una Argentina más justa, equitativa y democrática. Es necesario que los líderes políticos, tanto a nivel nacional como provincial, asuman su responsabilidad con seriedad y compromiso, trabajando en pos del bien común y el interés general de la sociedad.   Desde Rocinante, mi compromiso es seguir analizando y debatiendo los temas que preocupan a nuestros lectores, con la honestidad y la rigurosidad que merece la profesión periodística. En tiempos de incertidumbre y polarización, es fundamental mantener viva la llama del debate democrático y la búsqueda de consensos, en aras de construir un futuro mejor para todos los argentinos.   (*)Qué pensaría Rocinante, pseudónimo que utilizara el fallecido Ricardo Maxit en muchas de sus contribuciones a El Entre Ríos. Con la ayuda de IA y releyendo algunos de sus viejos escritos, uno de nuestros cronistas se atrevió a imaginarlo.