Lo es, se aclara, en el caso de las playas occidentales costeras del río Uruguay. Una afirmación que hacemos sin intención de ofender a nadie, y esperando firmemente que nadie se sienta por ello molesta. La cual, para explicarla con claridad, exige que previamente distingamos entre lo que es un “balneario” de lo que es tan solo un “solario”. Es por eso que, sin entrar en exquisiteces tanto de carácter etimológico, ni de purismos en la descripción: nos atrevemos a efectuar las descripciones que siguen, y que en realidad hasta resultan sobreabundantes – aunque la verdad es que, nunca se sabe- por lo familiar que resulta su utilización.   Es así como podemos considerar como “balneario” las playas existentes a la vera de cualquier extensión de agua que no sea insalubre; y en la que cualquiera pueda bañarse sin que corra riesgos su vida o su salud. Mientras que “solario” – o sería más correcto o al menos mas paquete hablar de “solárium- a cualquier lugar destinado exclusivamente a tomar sol, sin perjuicio de que existan fuentes de agua, con las cuales exista no sólo y por lo menos la posibilidad de refrescarse, sino también la de ducharse –todo ello con agua potable-; es decir, en principio, lugares privados de la posibilidad de darse “un baño de inmersión”, sin asumir riesgos.   Y lo que decíamos al comienzo de estas líneas, resulta totalmente ajustado a los hechos “verdaderos”, como se hace necesario aclarar en estos tiempos en que abundan los “relatos”. Y se lo puede volver a decir, de una manera que sea exactamente la contraria a la anterior, sin dejar de ser igualmente correcta: a todas las playas de los balnearios de la costa oeste del río Uruguay de nuestra provincia, en el caso de existir funcionarios tan constreñidos por el sentido del deber, como los que nos ha tocado convivir a lo largo de esta pandemia que todavía no ha terminado, solo se podría concurrir a tomar sol; pero en ningún caso a bañarse en la aguas de ese cielo azul que marcha, tal como alguien muy famoso, cantó alguna vez, con la posible excepción del Balneario Inkier.   Es que a otra conclusión que esa no se puede arribar luego de informarse del publicado el viernes pasado por la CARU con los resultado del monitoreo de las aguas de nuestro rio madre, a lo largo de ese tramo y sector de sus costa, en vista a la actual temporada estival, que no termina de arrancar. Por esa información se explica que ese organismo mide en especial la presencia de cuatro elementos que, superando determinados niveles, pueden comprometer la salud: Coliformes fecales, Escherichia coli, Enterococos y Floraciones algales. Y que para cada uno de ellos, hay “valores estándares permitidos”. “Añadiendo que si se supera uno de los valores estándares indicados, “se sugiere no ingresar al agua de la playa en cuestión”. De allí que de la lectura de los estándares permitidos registrados, se trata de las del balneario Inkier de Colon la única que en materia de coliformes fecales y de escherichia coli que se aproxima, aunque superándolo levemente a los estándares establecidos.   Es la menos mala también en lo que respecta a la media geométrica de enterococos, pero sin llegar ni por asomo “a zafar”. De aquí en más callamos, ya que nuestra intención no es la de escandalizar, sino que por parte de las autoridades municipales competentes en el caso de cada balneario, se tomen los recaudos necesario en procura de acercarse al remedio que exige cada una de esas situaciones.