La celebración fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Gustavo Zurbriggen, en compañía de varios sacerdotes, fue oficiada en el atrio de la Catedral San Antonio de Padua, madre de todas las iglesias de la diócesis. Esta actividad reunió a familias y a decenas de jóvenes que desde el domingo están participando de la misión diocesana que se realiza en diez parroquias de la ciudad. Estos jóvenes recibieron del obispo su bendición y envío misionero.
La clausura del año jubilar se realizó en el marco de la misión diocesana de verano, y en este sentido, el obispo invitó a los misioneros a “compartir y contagiar más que conocimientos, la verdadera experiencia de nuestro amor a Jesucristo”, la cual consignó debe manifestarse en “gestos de cercanía, escucha, amistad y ternura con todos los hermanos”.