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La interrupción del servicio ferroviario que une la capital provincial con las localidades de Colonia Avellaneda, Enrique Berduc y Jorge Méndez cumplirá un mes este 8 de junio. Desde la suspensión del ramal, cientos de usuarios entrerrianos enfrentan severas dificultades para trasladarse a sus lugares de trabajo, estudio o atención médica, en medio de una profunda incertidumbre por la falta de respuestas oficiales.

Según indicaron los propios afectados, el tren dejó de funcionar el pasado 8 de mayo. Si bien no se ha emitido información oficial detallada sobre los motivos del cese ni los plazos de reparación, las versiones recogidas entre los trabajadores de la línea y los pasajeros señalan que la paralización obedece a un desperfecto en las vías, puntualmente un socavón detectado a la altura de Colonia Avellaneda.

A este inconveniente de infraestructura se le suman problemas mecánicos en el material rodante disponible. De acuerdo con los testimonios, el único coche que se encontraba operativo habría sido retirado de circulación para realizarle tareas de perfilado de ruedas, mientras que otra unidad permanece fuera de servicio por complicaciones similares.

Ante la emergencia vial en la zona del socavón, se registró la colaboración de maquinarias y personal de las municipalidades de Paraná, Colonia Avellaneda y Sauce Montrul, aunque las acciones no resultaron suficientes para restablecer la circulación ferroviaria.

Uno de los sectores que mayor preocupación manifiesta es la comunidad educativa de la Escuela Almafuerte, ubicada en la localidad de La Picada. Familias de los alumnos señalaron que, al verse privados de la alternativa ferroviaria, deben afrontar gastos de transporte alternativo que rondan los 40.000 pesos semanales por estudiante, una cifra que se multiplica en aquellos hogares con más de un hijo en edad escolar.

“La continuidad educativa está en riesgo para muchas familias”, expresaron los usuarios afectados, advirtiendo que el incremento de los costos puede derivar en ausencias reiteradas e incluso en situaciones de abandono escolar en el complejo contexto económico actual.

Asimismo, la problemática alteró la dinámica familiar de los estudiantes. Algunas familias aseguraron que los jóvenes deben permanecer durante varios días en casas de amigos o conocidos para poder asistir a las clases, debido a la imposibilidad de cubrir los traslados diarios.
En los últimos días, los estudiantes de la Escuela Almafuerte difundieron un video en redes sociales para reflejar un reclamo que califican como justo, pero también angustiante y desesperado. En la pieza audiovisual, los alumnos y docentes describen las dificultades logísticas y económicas que atraviesan, al tiempo que ponderan las ventajas que ofrecía el tren por su bajo costo, puntualidad y comodidad en comparación con el servicio de colectivos.

El conflicto trasciende lo educativo y afecta de igual manera a trabajadores y vecinos de distintas localidades, quienes coinciden en que la ausencia del servicio público profundiza las desigualdades de quienes habitan alejados de los principales centros urbanos. Cumpliéndose casi un mes de la interrupción, los damnificados continúan a la espera de un cronograma de obras concreto, mientras se reinstala el debate sobre las competencias estatales: ¿Sólo es responsabilidad de Trenes Argentinos?
Fuente: Análisis

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