En la retirada, el anterior oficialismo habría realizado nombramientos a planta permanente con nombres que podrían denominarse polémicos, tanto en la legislatura como incluso en el ejecutivo provincial.
Un medida ejemplificadora, mientras se analiza la legalidad de dichos nombramientos, sería la publicación de la planta permanente de la cámara de senadores y de diputados y en el ejecutivo provincial, para que el control también lo haga la ciudadanía, además de saber con certeza qué sueldos se les estaría pagando. Porque la gran mayoría votó un cambio, y un ajuste sobre todo en la clase política.
Idéntica situación para el municipio de Concordia, que si bien cuenta con acceso desde la página oficial, sería saludable que todos conozcamos los nombramientos en el último año, para que sepamos realmente dónde estamos parados.
El actual intendente de Concordia (Francisco Azcué), adelantó que se llevaría a cabo una auditoría, algo que debería ser una práctica habitual en las transiciones de las gestiones.
La pregunta que resuena es ¿qué actitud tomará ante la circunstancia de identificar actos de corrupción que impliquen a ex funcionarios con los que tiene vínculos personales? ¿Preferirá el silencio cómplice o promoverá y colaborará para que se investigue hasta las últimas consecuencias?
También surgen preguntas en cuanto a la compatibilización de caracteres en el gobierno local. Es de público conocimiento un ala dura (de halcones) del Pro, representados por la vicepresidente municipal, el jefe de gabinete como también concejales electos, quienes insisten en ajustar y al mismo tiempo denunciar lo que sospechan podría ser una matriz de irregularidades en la gestión anterior, que se ven contenidos por el sector radical de buena sintonía con los funcionarios salientes.
Mientras, los dilemas éticos, en cuanto a la transparencia, surgen. Es cierto que tanto el gobierno provincial y local deben compatibilizar con un gobierno nacional al que no apoyaron explícitamente, pero además les adelantó que la ayuda será poca. Por el contrario, se les exige ajuste.
Seamos optimistas, pero sin olvidar que el electorado se cansó de un sector que se sirvió de la política, y exige que no termine en el olvido, sino que se actúe en consecuencia.
Hay que ser paciente, esto recién empieza, mientras el peronismo aún sigue sin hacer una verdadera autocrítica, algo para otra columna.