El oficialismo logró aprobar en la Cámara de Diputados anoche la reforma de la ley de inocencia fiscal, que busca ampliar el universo de contribuyentes que puedan formalizar ahorros que mantienen fuera del sistema sin penalidades, y la reforma del Banco Central, que concentra las tareas de la entidad en la preservación de la moneda, limita el financiamiento del Tesoro para evitar un efecto inflacionario y endurece los requisitos para cambiar a sus autoridades.   Ambas iniciativas ahora deben ser aprobadas por Senado, para convertirse en ley.   Los cambios en el Banco Central fueron respaldados por una amplia mayoría de 144 votos a favor frente a 102 en contra. El oficialismo lo defendió como una forma de reforzar la lucha contra la inflación y la autonomía del BCRA, y logró contar con el apoyo de sus aliados.   El proyecto de inocencia fiscal extiende el régimen simplificado y se refuerzan las garantías para los contribuyentes que regularicen sus ahorros. La oposición lo cuestionó como una nueva forma de “blanqueo” para grandes contribuyentes.