El Consejo de Pastores de Concordia, con la firma de tres de sus principales autoridades, emitió un comunicado donde hacen saber de su “profunda preocupación” ante la “compleja crisis emocional que atraviesa nuestra sociedad”.   Lamentaron, en primer término, no haberse equivocado en su lectura expresada en mayo pasado: “Todos somos testigos de un dolor silencioso que, trágicamente, ha llevado a un alarmante incremento de casos de suicidio”, afirmaron en el comunicado enviado a El Entre Ríos.   “Ante esta realidad que nos conmueve, sentimos la responsabilidad ética y espiritual de hacer oír nuestra voz con una nota de reflexión y esperanza”, dijeron inmediatamente en la nota firmada por el pastor Daniel Ozuna, presidente de APUC; el pastor Darío Buffet, vicepresidente y la pastora Marta Benítez, secretaria de la misma asociación.   “Lamentablemente hay quienes deciden dejar de luchar y preservar sus vidas”, indicaron luego y dijeron que, “más allá de la coyuntura, entendemos que el problema de fondo es la perdida de la capacidad de amar la vida, honrarla y valorarla”.   “A esta generación, queremos recordarles que quienes nos precedieron siempre han enfrentado momentos de crisis, pero jamás dejaron de aferrarse a la vida, esto fue vital para salir adelante”, invitaron a continuación.   Dijeron, un poco más adelante, que superar este tiempo crítico exige que, como sociedad, “volvamos a revalorizar la existencia. La vida no mide su dignidad por la ausencia de sufrimiento, sino por la capacidad de amarla, protegerla y confiar en el cuidado de Dios. Reconciliarnos con el valor de la vida es el primer paso para encender, juntos, una luz duradera de esperanza para Concordia y la región.   Ofrecieron, poco después, su comunidad de fe “como un espacio de contención emocional y espiritual. Nuestras puertas y nuestros corazones permanecen abiertos para acompañar a quienes hoy atraviesan el dolor de la incertidumbre”, aseguraron.   Anticiparon, por último, “que ante la gravedad de esta dura realidad”, pronto darán a conocer las distintas acciones concretas de asistencia a víctimas de crisis emocional, junto con campañas de prevención del suicidio. Lo harán, “mediante la fe, pero también con el asesoramiento de un equipo de profesionales comprometidos en asuntos referidos a la salud emocional”.